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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

Jornada laboral de 65 horas

18/jun/08 06:56
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A MÍ no me salen las cuentas: seis días de trabajo a diez horas diarias, poniendo a reventar, son sesenta horas. A iniciativa, fíjense las curiosidades, del Partido Laborista Británico, que se supone que si es laborista debe procurar "laborar" menos, se ha abierto un debate en el seno del Parlamento Europeo para aumentar la jornada laboral hasta lo que alcance el horizonte. Esta iniciativa se une, en mi enfoque del día, a las tomadas para el alargamiento de la edad de jubilación. Por lo visto, quieren que trabajemos más y hasta más tiempo, cuando el objetivo prioritario hace un par de décadas era conseguir mayor calidad de vida y liberar, cada vez más, a la población del castigo del pringado. Trabajar. Ahora, al revés.

A bote pronto, uno dice ¿por qué no se "laboran" con champú la cabeza y se alargan, lo que yo me sé? Pero la cuestión tiene sus más y sus menos. La economía siempre es compleja y los enfoques pueden ser distintos, porque se trata de incrementar la productividad en Europa, que parece que es insuficientemente eficaz con respecto a otros países o zonas, y, si no competimos, nos vamos al garete. Se desvían inversiones y pedidos, porque el factor "trabajo" es, dependiendo de los procesos, uno de los de mayor, sino el de mayor, importancia en el mundo de los costos. En China, Japón y, sobre todo, por ser de los que más relativiza, en Estados Unidos, las horas trabajadas de media son mucho mayores que las europeas. Hay que meditarlo detenidamente, pero medítenlo ustedes, señores parlamentarios europeos. Lo que es por mi parte, conste que soy profesional autónomo, les menciono dos claves a tocar, en vez de la jornada laboral y "las pilotas del abuelito": 1.- Menos impuestos. 2.- Más productividad por hora trabajada y homologación racional de horarios.

1.- Bajar impuestos no aumenta directamente la rentabilidad del factor trabajo, pero sí incrementa la competitividad, que acaba beneficiando a la efectividad y la eficacia. Si tenemos en cuenta todo lo que se paga en impuestos, entre Renta, Sociedades, indirectos y Seguridad Social, los españoles dedican, de los trescientos sesenta y cinco días del año, ciento cuarenta y dos a pagar las cargas fiscales. La "Institución Futuro" ha hecho el cálculo para el conjunto del Estado, y no trabajamos para nosotros mismos hasta el 22 de mayo. Después, como digo, de 142 días, trabajando para Hacienda. Las conclusiones de un prestigioso plantel de economistas, las ha presentado el catedrático D. Pedro Schwartz en un congreso europeo de la citada organización y nadie se puede extrañar, porque, entre pitos y flautas, se cotiza y aporta entre un 20% y un, vamos a poner, 40% de la renta. Y poco me parece. Y eso es eso. Usted gana más de lo que gana, da igual que se lo estén reteniendo y después se lo devuelvan, que se lo devuelvan y después lo enchufen. El mismo estudio ha determinado que en Dinamarca (los que pagan más impuestos) no se liberan hasta, pronto será, el 30 de junio. El país donde se paga menos es Eslovenia, que lo hizo hasta el 17 de abril. Recalcar que en Europa se contribuye más que en cualquier lado y después "pa'tan" poca eficiencia o efectividad pública, pero eso es otra historia. Si no, me lío.

2.- España no sólo es el Estado europeo en el que más horas se trabaja, sino también el que cuenta con la productividad más baja de la zona. Con la mayor dislocación entre horarios y una disfunción total entre conciliación de la vida privada y laboral. La que registra mayor absentismo laboral "per cápita" y encima, con una cultura de presencia irracional en muchos casos. Bastante gente aparece a las ocho y a escaquearse hasta las dos, haciendo el paripé. El presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios, Ignacio Buqueras, asegura que trabajamos una media de 200 horas, más que en el resto de la UE, pero sólo Portugal tiene una productividad más raquítica. Repito: una "cultura presencial", con enfermiza irregularidad concertada entre los diferentes puntos cardinales de la economía y con una muy baja productividad. Si queremos competir en un mundo globalizado, hay que buscar otra cultura, la de la rentabilidad social. La de la eficacia y eficiencia, que tienda a la excelencia en la medida de lo posible. No se trata de fichar en la entrada, se ha demostrado que la productividad disminuye después de siete u ocho horas de trabajo eficaz. ¡Menos trabas y cargas! ¡Más coordinación y valor!

infburg@yahoo.es

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