J. RUIZ, S/C de Tenerife
Once meses de trabajo, unos doscientos entrenamientos, cuarenta y cuatro partidos oficiales, menos puntos de los previstos, bastantes triunfos en casa y sólo uno fuera, alegrías y decepciones, un balance final por compartir y un futuro prometedor a la vuelta del verano. José Luis Oltra nos lo cuenta.
-El Tenerife cerró la Liga en el puesto número once, desenlace lógico después de ser el tercer mejor equipo como local y el tercer peor como visitante.
-Hemos sido regulares, pero me habría gustado otro tipo de regularidad, más acorde a lo que buscábamos, y haber sido un equipo igual de sólido en casa y en los desplazamientos, porque teníamos capacidad para ello. Pero la realidad es que, por unas causas o por otras, el Tenerife no obtuvo los resultados deseados y acusó el handicap de los goles en contra. A partir de ahí, la media entre lo fuertes que fuimos como locales y lo flojos que fuimos lejos de casa, nos deja en una zona ni fría ni caliente.
-Con el Córdoba, el Tenerife fue el equipo con más empates. Diecisiete partidos sin ganar ni perder marcan una trayectoria.
-En general, la línea que separa el éxito del fracaso es delgada. Si hubiéramos cambiado algunos empates por victorias, sobre todo en los partidos a domicilio, ahora las sensaciones serían otras. De este modo, el Tenerife estaría más cerca del lugar que buscó por su propuesta, es decir, entre el quinto y el décimo. Más cerca del quinto.
-La estadística sitúa al Tenerife como el segundo peor en el total de goles encajados. Debe ser un dato frustrante, ¿verdad?
-Ahí hubo de todo, desde acciones a balón parado a errores colectivos, sin olvidar los aciertos de los rivales. No supimos acertar en lo referente al rendimiento y el funcionamiento del equipo, y el responsable soy yo. Durante toda la temporada tuvimos errores y carencias en esa faceta del juego.
-¿Le resulta más difícil defender la idea de que fue una campaña de progreso al comprobar que el equipo acabó a 19 puntos del tercero y a tres del descenso?
-Vamos a ver, los números no engañan, pero si te agarras sólo a ellos... Es cierto que la clasificación es peor que la de la temporada pasada, pero también pienso que ha sido la Liga más ilusionante desde el último ascenso. El Tenerife fue séptimo en la campaña anterior, pero aquel equipo se pasó todo el tiempo pendiente de la parte baja de la tabla. Clasificatoriamente ha sido una de las peores temporadas del Tenerife en Segunda División, pero también es cierto que estuvimos nueve semanas seguidas sin ganar y que el equipo cerró el curso en la mitad de la tabla; o sea, que antes también hicimos muchas cosas bien y que durante un buen tiempo estuvimos más cerca de los de arriba que de otra cosa. Además, en ningún momento miramos hacia abajo. Pero claro, ahora vemos que el Tenerife quedó a tres puntos del descenso, cuando la realidad fue que casi siempre estuvimos cerca de engancharnos a los equipos de arriba. De hecho, si hubiéramos ganado el derby, nos habríamos quedado a un punto del ascenso, el día que empatamos en Tarragona estábamos a tres y durante varias jornadas, incluso con la segunda vuelta ya avanzada, el Tenerife estuvo mirando a los puestos de privilegio. Pero si nos quedamos con lo último, con que terminamos a 23 puntos del líder, a 19 del tercero y en el puesto undécimo, la sensación es diferente. En cambio, la que yo tengo es que miramos durante más tiempo hacia arriba y que mejoramos. En el tramo decisivo tuvimos defectos y errores, pero también es verdad todo lo que he comentado. En este sentido, el Tenerife ha dado un paso al frente, pero la faena fue coger una mala racha de resultados en la recta final de la Liga, que fue lo que nos condenó a no competir por algo importante, a tener peores sensaciones y a que haya gente que pueda aferrarse a eso para lanzar una crítica que entiendo y respeto, porque cada uno escoge la línea de opinión que quiere.
-¿Qué Tenerife fue el que más se acercó al estilo ideal?
-Completamos partidos bastante buenos, y más de uno acabó sin el triunfo del Tenerife. Quizás estaríamos de acuerdo al hablar de los encuentros en casa ante el Celta o el Cádiz, pero la Real Sociedad nos ganó aquí y considero que esa fue una de nuestras mejores actuaciones. Luego, a domicilio, el equipo estuvo muy serio en Gijón, y en Anoeta o en Castalia merecimos mucho más. Pero el Tenerife recibió muchos castigos en cuanto a suerte, decisiones internas y errores individuales, y todo eso generó un cúmulo de circunstancias que nos colocó donde estamos y donde casi merecemos, pero la propuesta del Tenerife fue para algo más.
-Entonces, ¿sí tuvo un estilo pero no lo pudo mantener?
-Sí, un estilo definido. Otra cosa distinta fue que no encontráramos una solidez defensiva. Encajamos muchos goles y eso es algo que no me había pasado nunca, y soy el máximo responsable de no haberlo corregido. Ofensivamente, a pesar de jugar con un delantero, el equipo tuvo buenas prestaciones. El Tenerife intentó jugar al fútbol, tuvo las ideas claras y supo lo que tenía que hacer. Otra cosa es que lo hiciéramos mejor o peor. Pero respecto al estilo, creo que lo tuvimos bastante definido durante toda la Liga. Una cuestión distinta es que no tuviéramos un "once" tipo o que variáramos alguna vez, pero eso pasa siempre. Ahora, en la Eurocopa, España tiene su estilo y dentro de él hay días que utiliza un sistema 4-4-2 y otros que se decanta por un 4-1-4-1, pero la apuesta es muy clara, de toque, manejo, posesión... Y eso también lo ha tenido el Tenerife.
-¿En qué medida condicionó la falta de espíritu competitivo que usted mismo ha reconocido?
-También se ha dicho que al equipo le faltó actitud. Pero, ¿qué es la actitud? ¿Qué pasa? ¿En casa sí teníamos y fuera no? He utilizado este argumento y es una realidad, pero eso no se entrena. Se tiene y va con el carácter del jugador. Incluso me atrevería a decir que también depende de tener jugadores que sepan contagiar y arrastrar a los demás, y a lo mejor faltaron más futbolistas de ese corte. Pero todo eso es relativo. Si hubiéramos entrado en una buena dinámica y tenido más fortuna o una racha de resultados, habríamos demostrado que no somos inferiores a los equipos que subieron a Primera. Con una buena inercia, el Tenerife habría dado un rendimiento mucho más alto.
-¿Cree que algunos jugadores no asumieron el papel de líder que sí debieron representar?
-La función de líder se asume por naturaleza. Va con el carácter, con las trayectorias, con la autoconfianza, con jugar partidos, con estar a un buen nivel... Yo puedo decirle a un jugador que sea el líder del equipo, pero si no tiene carácter, por mucho que se le otorgue ese papel, el efecto puede ser contraproducente para él y también para el grupo. Contamos con una plantilla excelente en el trabajo, la entrega y el compromiso, pero quizás sí tuvimos alguna carencia en cuanto a la capacidad de liderazgo, arrastre y todas esas cosas.
-¿A la plantilla se le podía exigir más de lo que dio?
-Sí, y por eso digo que soy el máximo responsable. Ahora sería muy fácil decir que no dimos para más, pero no pienso así. Y eso es porque, a lo mejor, no estuve lo suficientemente acertado para tocar la tecla adecuada que activara ese rendimiento óptimo y continuado que nos diera la buena racha y la dinámica positiva que nos habría catapultado hacia otra situación.
-Aún así, coincidirá en que muchos jugadores rindieron por debajo del nivel esperado...
-Pero eso pasa en todos los equipos, incluso en los que ascienden. Por unas razones o por otras, hay jugadores que no se adaptan, que no se complementan bien con el resto o que no encajan en la historia que quieres buscar, y no te queda otra que intentar analizar tus errores y procurar que no vuelva a pasar. Pienso que también hemos tenido cosas muy buenas, y voy a intentar que, para la temporada que viene, se potencien las virtudes y se corrija lo menos positivo.
-¿La renovación de la plantilla será más profunda de lo que podría parecer?
-No entro en valoraciones que no son de manejo público. El director deportivo intentará tomar las mejores decisiones para confeccionar la plantilla más competitiva posible. La que tenemos ya me lo parecía, pero tuvo carencias, al igual que las de los equipos que lograron sus objetivos. No sé si lo nuestro pasará por una renovación profunda y un cambio radical. Ya se verán las decisiones que tome Santiago Llorente. Creo que ya tenemos la base y que sólo falta acertar tanto con los jugadores que salgan como con los que entren.
-¿Cómo ha sido el tránsito de la etapa de Alfonso Serrano a la de Santiago Llorente?
-Rápido y fácil, porque somos gente de fútbol. Santiago tiene una trayectoria tremenda y es fácil trabajar con él. Tenemos una buena sintonía y una buena comunicación. Por otra parte, su manera de funcionar es distinta, porque cada uno utiliza su estilo. Pero me adapto a todo. Siempre me he considerado un entrenador de club.
-¿Ya ha pensado en el mensaje que transmitirá a la afición con vistas a la próxima Liga?
-No, déjeme que pasen unos días, que disfrute y que desconecte. Después de eso, ya lo pensaré. De todas formas, el mensaje lo marca el presidente, porque es quien manda y quien debe poner las cosas claras y marcar los objetivos. Según la línea que elija, me sumaré a ella, porque la sintonía con él también es perfecta.
-Si no cambian las cosas, le tocará guiar a un claro candidato al ascenso. ¿Preferiría plantear de inicio una puesta en escena más discreta?
-No. Creo que hay que convivir con la realidad, asumirla y afrontarla. Luego, hay que ser consecuentes con los mensajes por parte de todos. Lo primero es confeccionar una plantilla competitiva. Después tenemos que trabajar para extraer de ella el mejor rendimiento. Y luego, ser conscientes de la dificultad y la realidad de la competición. Pero eso no es poner ningún paño caliente, sino saber que el año que viene, aparte de los equipos que va a haber y que no hace falta que nombre, la Liga será muy competitiva e igualada. Igual que nosotros vamos a ser candidatos, habrá más clubes, pero trataremos de llevarnos el gato al agua intentando hacer las cosas mejor que los demás y esperando tener golpes de fortuna en los momentos necesarios y todas las circunstancias de cara. Y no hay otra. Lo demás hay que asumirlo.
-¿Qué le sugiere el nuevo mapa de la Segunda División A?
-Pues, que ha bajado el Cádiz, que iba a ser un aspirante a subir a Primera, o que, por ejemplo, aparecen desde arriba clubes importantísimos, que poseen presupuestos muy altos y que tienen objetivos claros. Continúa la Real Sociedad, que es un candidato fuerte, y regresa el Rayo, que no va a ser un equipo comparsa ni se conformará con la permanencia.
-En el plano personal, ¿cómo ha sido la vivencia de entrenar al Tenerife toda una campaña?
-A Llorente ya le he comentado que aquí he hecho un máster en todo. Ha sido una experiencia inolvidable y grata que me ha curtido y me ha venido bien. He aprendido cosas, porque soy joven y todavía estoy en formación. Luego, entrenar a un equipo de la entidad y la historia del Tenerife es un orgullo y un reto. Aparte de eso, la afición es extraordinaria y el entorno es complejo, pero acorde a la grandeza del club. Y mi estancia en la Isla no ha podido se más positiva en cuanto a calidad de vida e integración. Tanto yo como mi familia nos sentimos chicharreros.
-Da la sensación de que ha sabido soportar la presión.
-Aquí gira todo en torno al equipo en el aspecto deportivo y cada uno tiene su particularidad. El club es grande y su entorno, también. ¿Si lo he llevado bien o mal? Eso no lo tengo que decir yo. Hay cosas que a veces me duelen y me afectan, como a todo hijo de vecino, y otras que se pueden enfocar de otra manera, pero hay que convivir con eso. Es algo que no puedo manejar, aunque eso no quiere decir que no me preocupe.
-Si tuviera la oportunidad de "reprogramar" al tinerfeñismo, ¿lo haría? ¿Cambiaría algo?
-No soy quién para hacerlo. De verdad, el mayor activo del club es su afición. La gente se vuelca con el equipo y lo que me hace llegar, en líneas generales, es cariño, respaldo, apoyo... En todo lo demás, en lo mediático, no voy a entrar.
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