EFE, Londres
La reina Isabel II de Inglaterra ha celebrado ayer su 80 cumpleaños entre una multitud congregada ante la gran fortaleza del castillo de Windsor, al oeste de la capital británica, donde ha recibido cantidad de flores y tarjetas. A mediodía, la soberana salió por la puerta Enrique VIII del castillo para saludar a miles de súbditos que, con banderas inglesas y diversas pancartas, se dieron cita en Windsor. Acompañada por su esposo, el duque de Edimburgo, la Reina escuchó el feliz cumpleaños que tocó una banda de la Guardia Irlandesa frente al edificio real, su residencia favorita.
Niños de escuelas locales, que portaban banderas inglesas, fueron los primeros en saludar a la reina, que llevaba un abrigo azul y una pamela a juego, que acompañó con un collar de perlas. Frente al Registro Civil de Windsor, donde se casó el príncipe de Gales, unos escolares colgaron una gran pancarta de colorines con el "Feliz Cumpleaños", mientras que otros niños le regalaron una tarjeta gigante con el dibujo de una tarta de tres pisos.
Los guardias irlandeses acompañaron la caminata con música de los años 50. En medio de fuertes medidas de seguridad, la soberana aceptó cada uno de los regalos que recibió de los ciudadanos, que la vitorearon a lo largo del camino. Pese a su avanzada edad, Isabel II no mostró signos de cansancio durante el recorrido, de más de 40 minutos, por las calles de Windsor, un pueblo que fue testigo de la boda del heredero de la Corona y Camilla, duquesa de Cornualles.
Por ser ayer un cumpleaños especial, la guardia del castillo colocó en su torre un estandarte real gigante, sólo utilizado para determinados eventos, como la boda del príncipe Carlos.
La familia real contempló una exhibición aérea de la RAF en la que tomaron parte más de 1.100 soldados, la mayor parte de ellos de la Guardia Real.
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