EFE, Viena
Austria y Alemania viven hoy, en Viena, un derby en plena Eurocopa, un partido que supera la barrera futbolística para adentrarse en una rivalidad de décadas, que cuenta con el premio añadido de la clasificación a los cuartos de final.
Desde que Ivo Vastic logró, de penalty, el tanto del empate ante Polonia y se supo que el último partido, contra Alemania, volvía a ser importante, Austria vive un momento de excitación.
Nada hay más importante en el torneo que poder derrotar al máximo rival, máxime cuando tiene el premio añadido de una clasificación a los cuartos de final con la que pocos contaban.
Ha sido, además, caldo de cultivo de los tabloides que han encontrado quien encienda la mecha. Curiosamente, ha sido Martin Harnik, un delantero nacido en Hamburgo, el que abrió la espita al declarar: "Puedo imaginarme que los alemanes están cagados de miedo en los pantalones".
A partir de ahí, las tradicionales apelaciones al nacionalismo de la prensa más sensacionalista han encontrado también reacciones más sensatas por parte, por ejemplo, de ambos técnicos.
Alemania llega al partido como clara favorita, pero con más dudas de lo esperado. Joachim Löw, que tuvo una plácida trayectoria como ayudante de Jürgen Klinsmann en el Mundial y había cumplido con creces en la fase de clasificación del europeo, se ha encontrado con las primeras críticas, por el mal juego mostrado contra Croacia. En el entorno del equipo alemán se ha pasado de la euforia que produjo la victoria ante Polonia (2-0) al desasosiego que provoca pensar que pueda ser eliminado por Austria.
Tanto, que hasta el capitán Michael Ballack ha tenido que negar que hubiese habido discusiones entre los jugadores y el técnico por el sistema tras el partido ante Croacia.
Löw podrá contar finalmente con Lukas Podolski, hasta ahora la única garantía de gol de su equipo, y con el lateral Phillip Lahm, que le asegura la llegada por las bandas, pero no con Schweinsteiger, que revolucionó el juego en el partido contra los croatas, pero se ganó una tonta expulsión.
En el lado austríaco, Joseph Hickersberger confía en que el ambiente explosivo que se vivirá en las gradas del estadio Ernst Happel sirva de incentivo para reducir la distancias que separan a ambos conjuntos. Hickersberger no podrá contar con Sebastian Prodl, suspendido, lo que podría dar a Martin Hiden la oportunidad de disputar su quincuagésimo partido internacional.
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