NADA REPRESENTA MEJOR la fugacidad y lo efímero del existir como el logrado gusto de un alimento desvanecido en un bocado. ¿Puede ser la cocina una de las fuentes de nuestra larga y emocionante vida? El gusto desvanece para poder existir; y comer es la representación del universo. Desde el "pescado salado con papas", servido a Sabino Berthelot en 1820 en su visita a la Punta del Hidalgo, hasta el "pescado salado con batatas" que servimos hoy en día a quien visita el mismo pueblo (disfrutando de la próxima apertura del reformado restaurante del hotel Océano), hemos cambiado mucho y a la vez casi nada. El nuevo recetario de mi puño para los calderos "animados" del restaurante Océano defiende una nutrición para la vida, un producto del mar y del monte sinceramente fresco, gustoso y ligero: una cocina saludable que se enriquece de la cultura local y se mezcla con los sabores del mundo. Podemos ciertamente recibir sensaciones saludables y de buen gusto en las mesas frente a la mar de La Punta: la hospitalidad y el entorno favorecen cenas como la exitosa y experimental que celebramos para el hombre que será el primer turista español en el espacio. Mi sendero, como cocinero e "ideólogo de las marmitas", me ha llevado "caminando" delante de una mula cargada con mis "alforjas" llenas de indispensables experiencias, hasta donde la ola rompe en "el promontorio de la Punta del Hidalgo", imitando al romántico viajero que quiso ser isleño hasta la muerte. Fascinado por el invisible espíritu de "la morena Gertrudis" digo que la cocina puede ser una sensación saludable: olores, sabores y texturas que transmiten vitalidad y buen gusto. Gozo de los momentos de la vida que son sutilezas concretas e inolvidables. El entorno del citado hotel, su jardín con piscina y la privilegiada vista al poniente tinerfeño me ofrecen el reto de rescatar la oferta gastronómica de una zona ultraperiférica en lo ultraperiférico. Son estas las misiones que les encantan a los que quieren verdaderamente su profesión de cocinero de campo y que están enamorados del territorio donde viven y trabajan. Es con el ánimo de reanimar la calidad y revivir la alegría de la cena de Berthelot en casa "del alcalde pedáneo" que les invitaré este verano a visitar una ideología hecha recetas. Una antigua y nueva dimensión gastronómica, libre de refritos dudosos y ali-oli. Estoy seguro de que todos ustedes agradecerán la próxima presentación de lo que quiero sea un baluarte del buen gusto y el buen vivir en Canarias. La mirada de "Gertrudis" se encenderá de cariñoso orgullo.
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