El elevado precio del petróleo repercute de manera negativa en todos los sectores económicos y, por supuesto, en el coste de la vida. Con la intención de aportar más elementos de reflexión sobre el impacto de la actual coyuntura económica en las cuentas caseras, EL DÍA ha organizado esta semana un debate bajo el título genérico de "La carestía de la vida".
Los invitados son el presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga), Henry Sicilia Hernández; el director gerente de Disa Gas, Miguel Benarroch Contreras; el secretario general de la Unión de Consumidores de España (UCE) en Tenerife, Raúl Alonso Fernández; la responsable de política social de CCOO-Canarias, Pilar Magariños Martín, y el director gerente del Mercado Nuestra Señora de África de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Luis Ravelo.
El primero en tomar la palabra es Raúl Alonso, que afirma que "ya no es posible mantener nuestro sistema durante mucho tiempo más, sobre todo si hay una mitad del mundo que quiere vivir como nosotros, en las mismas condiciones. Y los gobiernos tienen cada vez menos capacidad de incidir y tomar medidas, como las referentes al precio del petróleo. Además, la capacidad de rearme de las organizaciones sociales y de trabajadores para evitar la pérdida de derechos es mucho más limitada que en un momento en que la gente no tenía miedo al escenario al que se enfrentaba". Respecto al crudo dio por hecho que "no vamos a volver jamás a los precios de hace 6 años en los combustibles. Aún así, estamos en una situación mejor que la de 1973".
Por su parte, Miguel Luis Ravelo coincidió en que el origen de la crisis está "en el espectacular aumento del precio del petróleo. Esto no tiene vuelta atrás. El crudo tiene la mala costumbre de subir de manera escalonada: está en un escalón de 60 dólares el barril y, de repente, empieza a subir hasta 130. Esto ocasiona un aumento de precios generalizado, porque el petróleo se utiliza para todo. De ahí no se puede escapar, porque es una materia que dota de energía a todas las economías y, si sube, sube todo".
Ravelo puso sobre la mesa el hecho de que en Europa, aparte del petróleo, "hay otro tema que está gravando: el euribor. Tenemos un índice que sigue escalando posiciones, el Banco Central Europeo que se niega a bajar tipos e, incluso, amenaza con subirlos. Todo esto es un añadido que agrava la situación de las economías domésticas. No lo entiendo, cuando en EEUU se han bajado los tipos, porque la inflación no la crean los créditos baratos sino, sobre todo, el precio del petróleo".
Desde el punto de vista del mercado, dijo que la crisis "se está notando en conductas; no es que, de repente, no se compre. Se nota un cierto ahorro, antes se compraba con cierta alegría y, ahora, más ajustadamente a las necesidades".
Mientras tanto, Pilar Magariños recordó que "tenemos un IPC que ha subido menos que la media nacional, pero porque hay una mayor desaceleración del consumo en las Islas. Y eso sí que se está notando". Hizo hincapié en que los precios son "iguales que en la Península, pero no los salarios. La renta per cápita en Canarias es un 16% inferior, lo que se traduce en que estamos en peores condiciones que el resto del Estado para afrontar la cesta de la compra".
Mirar a la banca
Por su parte, Miguel Benarroch apuntó que "nos estamos centrando mucho en el petróleo, que es un factor muy importante, pero estoy por la labor de mirar más hacia la banca, que juega un papel muy serio en esta situación. Pienso que lo que estamos viviendo actualmente es un ciclo, en esta ocasión de crisis y, cuando estás en medio de ella, evidentemente hay pánico y no ves el final. A nivel personal, no soy tan pesimista. Hay una crisis y la sociedad se tiene que adaptar a ella. La gente empieza a ahorrar; hasta ahora hemos vivido con gran alegría y despilfarro, y hay otros países como China e India que también quieren formar parte del primer mundo. Todo esto es lo que está originando mucha demanda de energía, con lo cual el precio del petróleo sube, lo mismo que la demanda de alimentos. Consecuentemente, con el tiempo se llevará a cabo un reajuste".
Henry Sicilia resaltó que desde el punto de vista productivo "tenemos un alza en el coste de los insumos y eso provoca que la producción y el precio final de la misma sea más cara. El alza del combustible también nos afecta tremendamente, lo mismo que el precio de los fertilizantes". Explica que en un año se ha disparado "una barbaridad" el coste de productos como el fosfato amónico, los complejos de nitrógeno, fósforo y potasio. La consecuencia es que los agricultores empiezan "a recortar las fertilizaciones y luego las producciones y rendimientos se resienten a corto y medio plazo. Otro de los insumos importantes es el agua, que se nos ha ido convirtiendo en un auténtico cuello de botella que nos estrangula las producciones. También hay que tener en cuenta la electricidad, ya que a partir del 1 de julio se elimina una serie de tarifas que existen de grandes consumidores cuya consecuencia pueden ser muy grave, con alzas del 300%".
El presidente de Asaga sostuvo que "hemos tenido una política agraria comunitaria muy errática, que si bien ha sido una herramienta eficaz para modernización y nos niveles de productividad, la realidad es que nos ha llevado de producir excedentes a quedarnos sin existencias. La demanda de los países emergentes es brutal y sus consecuencias llegan a todos lados".
Sicilia también destacó que en el caso de Canarias "nos afecta la atomización de nuestras producciones. Aquí producir es más caro. Y en cuanto a la comercialización, hay que tener en cuenta el efecto multiplicador de la distribución. Es un asunto que está influyendo muchísimo en la carestía de la vida. Hay que apostar por la unificación; es la única manera de poder afrontar una comercialización organizada y no caer en la subasta semanal de precios. El individualismo es uno de nuestros principales enemigos".
De cara al futuro, el representante de UCE-Tenerife dice que no es "en absoluto catastrofista, porque la economía es cíclica. Donde sí hay que tener exigencia es en las grandes corporaciones. La Constitución dice que la riqueza, sea de quien sea, está al servicio del interés público. En una época de apretarse los cinturones, se lo tiene que apretar todo el mundo. En eso sí hay una responsabilidad clara, y es una actuación que deben acometer decididamente los gobiernos".
Además, opina que "lo positivo de todo es que las cosas se ajustan, se vuelve a equilibrios. No estamos en un agujero sin fondo. Saldremos como hemos salido de otras crisis, pero todavía no hay una percepción de la gravedad del asunto entre los ciudadanos". Alonso resalta que otro factor importante es que la banca, que "también tiene una gran responsabilidad en el devenir económico, porque es la que tiene que aportar liquidez al mercado. Lo que no puede hacer es ser tan conservadora y retirar el capital del mercado. No va a caer en pérdidas. Lo que tiene que hacer es moderar sus beneficios y no asfixiar el mercado. Ahí los gobiernos tienen también que tomar decisiones".Miguel Luis Ravelo manifestó que "habrá que adaptarse a la nueva situación. Al principio es difícil, sobre todo para aquellas personas que han perdido el trabajo en el ajuste, pero se volverá a crecer. Tenemos que poner todo nuestro empeño en consumir con más eficiencia". Desde su punto de vista, en el día a día de las familias "no hay soluciones mágicas, sólo comprar con más inteligencia, buscar y comparar más, que no se estaba haciendo. Lo positivo es que uno se vuelve más realista y se ajusta más a lo necesario, no derrochar".
Apuesta por las familias
Mientras tanto, Pilar Magariños comentó que "no podemos ser optimistas con el actual panorama, sino exigir al Gobierno de Canarias que apueste por las familias. Que ponga en marcha la Ley de Dependencia, que implica muchísimo trabajo: 300.000 empleos en todo el Estado. Ahora hay graves dificultades en la aplicación de esa ley". La sindicalista destacó que en "los dos últimos años, la pobreza ha aumentado un 18% en Canarias, y sigue teniendo cara de mujer".
"Apostamos por una mejor distribución de la renta; por una inversión en las familias, que el Gobierno deje de derivar esas grandes sumas de dinero para crear policías autonómicas que no necesitamos, televisiones o radios, porque los que no tienen nada no pueden apretarse más el cinturón", aseveró Magariños.
Por su parte, el director gerente de Disa Gas dijo que "ahora lo único que se puede hacer es ahorrar. No queda otra. Básicamente, la gente dice que hay crisis porque no puede pagar su hipoteca, ya que cuando compró su casa le cobraban el 3% y ahora el cobran el 5%. Eso supone que no tengan dinero. Antes el banco te daba un préstamos con facilidad y ahora no; ese es el problema". Resaltó que "el hambre agudiza el ingenio y el motor que puede conseguir salir de la crisis son las grandes compañías, que mueven recursos, pueden investigar y tienen capacidad para mejorar la situación".
Finalmente, Henry Sicilia indicó que "más que quejarnos y ponernos a llorar, hay que buscar soluciones. Aquí no existen las varitas mágicas y, grano a grano, hay que llevar a cabo las medidas oportunas para paliar la situación. Reitero que es el momento de que el sector primario de las Islas apueste por la unificación".
Texto: Miguel Ángel Ruiz y Josué García Fotos: Jesús Adán
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