COLPISA, Madrid
José Luis Rodríguez Zapatero quería una derecha más europea en España, pero el giro hacia la moderación del PP tiene ya consecuencias con las que el PSOE no contaba. Las fuerzas minoritarias han perdido la aversión a secundar al PP en los debates del Congreso. En la dirección del Grupo Parlamentario Socialista confiesan que la posición más centrada de los populares les "complica en cierto modo la existencia", sobre todo, después de haber decidido arrancar la legislatura sin alianza alguna. "Aquí recibes cuando das", admiten fuentes gubernamentales. De momento, aseguran no preocuparse porque hasta septiembre no hay intención de impulsar la actividad legislativa. La vicepresidenta primera restó importancia al asunto y alegó que si en el mandato anterior se pudo garantizar la estabilidad parlamentaria con menos escaños ahora también se hará.
Los socialistas aseguran que el cambio de rumbo en el que se ha embarcado el PP es positivo porque permitirá desbloquear conflictos y llegar a acuerdos de Estado sobre cuestiones como la Justicia o el desarrollo estatutario que benefician al Gobierno, en tanto en cuanto le evitan un desgaste innecesario. Pero algunos no ocultan que la repentina recuperación de Rajoy, después de un intenso vía crucis, les ha cogido desprevenidos. "Ya hubo quien advirtió de que debíamos aprovechar la crisis del PP para avanzar posiciones; era obvio que el asunto se asentaría en algún momento y que entonces todas las miradas se dirigirían hacia nosotros -dice un veterano socialista-. Ahora estamos en eso".
Ejemplo de soledad
El ejemplo más simbólico de la soledad del Ejecutivo se produjo este martes en el Congreso, cuando el PP logró concitar el acuerdo de todos los grupos en torno a una moción en la que instaba al Gobierno a adoptar medidas para paliar los efectos de la subida en el precio de los hidrocarburos. El PSOE acabó votando a favor, según los populares, ante la evidencia de que iba a quedarse solo. La vicepresidenta alegó ayer que el grupo socialista siempre tuvo intención de respaldar aquel texto porque "se ajustaba a los términos de la negociación" del Ejecutivo con los transportistas en huelga. Pero la popular Fátima Báñez señala que, de ser cierto, sus homólogos socialistas no habrían presentado una enmienda que nadie respaldó.
También quitan hierro al hecho de sacar adelante el techo de gasto para los presupuestos de 2009 con el único respaldo del PSOE, lo más que hicieron CiU, PNV y BNG fue abstenerse. "Ya decidimos desde el principio ir pactando las cosas individualmente en función de la temática. En septiembre, cuando todos los partidos hayan resuelto sus situación interna el escenario será más claro", aducen.
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