COLPISA, Salzburgo/Austria
Grecia y Rusia miden sus penas en Salzburgo. Ambas selecciones necesitan ganar o al menos empatar para seguir vivos en la competición, a expensas de lo que hagan España y Suecia.
Las dos selecciones llegan de muy diferente manera. Mientras en el combinado ruso todo es tranquilidad, la selección helena es una caja de bombas. La prensa griega cargó con mucha dureza contra el técnico alemán de la selección, Otto Rehhagel, el mismo que hace cuatro año fue apodado "Rey Otto" y al que se le concedió por decreto la nacionalidad griega, convirtiéndose en una especie de "Dios del Olimpo". Pero ese sistema ultradefensivo que tantas alegrías dio a los griegos en Portugal no es recibido de buena gana cuando los resultados son negativos, y cuando Grecia perdió en la primera fecha del Grupo D ante Suecia por 2-0, las críticas de la prensa arreciaron contra el casi destronado "monarca".
Ioannis Amanatidis, suplente el martes, le habría dicho al técnico alemán que toda la organización de juego hay que rehacerla.
"No se puede jugar con ocho hombres detrás del balón. Hay que revisar todo", apuntó. Según Rehhagel, Grecia no puede cambiar mucho su táctica. "Me gustaría que marcáramos, pero las estadísticas muestran que lo hacemos poco y que nuestras victorias reposan en una organización defensiva rigurosa. No tenemos tantas bazas defensivas como un equipo como Alemania", indicó.
Rusia, por su parte, tampoco llega en la mejor posición al partido, después de haber sido goleada por España en el debut. El técnico holandés de la selección rusa, Guus Hiddink, riñó de forma severa a sus jugadores tras ese encuentro y no quiere que se repitan los mismos errores, tras calificar a su propio equipo de "ingenuo" y asegurando que ni un equipo de colegio habría cometido los mismos fallos.
Hiddink indicó ayer que el partido del sábado ante Grecia será "una final". "Queremos clasificarnos para los cuartos de final, pero no podemos jugar como contra España. No es fácil cambiar en tan poco tiempo, pero intentaremos jugar mejor. Hicimos un fútbol sin eficacia", indicó el holandés.
Además, podría no poder contar para este partido con el único delantero que alineó frente a España, Roman Pavlyuchenko, debido a un problema en un abductor. Tanto Rusia como Grecia deben ganar para sumar su tres primeros puntos y esperar la última fecha, en que los ex soviéticos se miden a Suecia y los helenos a España.
La incógnita en Grecia es si Rehhagel abrirá más el campo o seguirá con la táctica que le dio el éxito hace cuatro años y que ha sido tan criticada por sus propios jugadores.
Rehaggel podría cambiar su 5-3-2 por un 4-4-3 y dar entrada en el equipo de Giannis Amanatidis.
Está, además, pendiente del estado físico del defensa del Atlético de Madrid Giourkas Seitaridis, que se perdió el entrenamiento del pasado jueves, con un problema muscular. En caso de no recuperarse, Loukas Vintra ocuparía su puesto en el lateral derecho.
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