EFE, Buenos Aires
El prolongado bloqueo de carreteras por parte de los transportistas de granos ha llevado a una situación crítica a Argentina, donde ya se siente la falta de combustibles y se agudiza la escasez de alimentos básicos en las grandes ciudades. Los propietarios de camiones de transporte de cereales ratificaron ayer que mantendrán la huelga que comenzaron el día 3 hasta que el gobierno de la presidenta Cristina Fernández no reanude el diálogo y los productores agrícolas vuelvan a vender sus granos.
"La medida seguirá hasta que el campo y el Gobierno retomen el diálogo", dijo el titular de la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas, Rubén Agugliaro.
La huelga comercial de los productores agrarios acabó en la medianoche del domingo, pero muchos mantienen retenida su cosecha en los campos para no convalidar los nuevos impuestos a las exportaciones de granos decretados por el gobierno, que fueron los detonantes del conflicto hace tres meses. Según fuentes oficiales, más de 300 piquetes bloquean carreteras en todo el país, lo que afectan la distribución de combustibles, alimentos y otros productos.
"En el interior del país hay una situación absolutamente crítica en materia de desabastecimiento", afirmó ayer Raúl Castellano, vicepresidente de la Confederación de Expendedores de Combustibles e Hidrocarburos de Argentina.
Agregó que las centrales provincias de Córdoba y Santa Fe "están prácticamente al borde del corte de combustible", que se esperaba que se agotase ayer, y dijo que hay un "desabastecimiento notable" en Buenos Aires y alrededores.
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