Las prioridades educativas de este Gobierno
No creo que diga nada nuevo al afirmar que la política educativa en Canarias en los últimos años da la impresión de que se mueve por impulsos improvisados más que por una planificación seria. Cada legislatura trae consigo un nuevo responsable en la Consejería de Educación, lo cual, a mi entender, obedece más a intereses partidistas que a un intento de buscar a las personas más capaces de ocupar dicho cargo y dar respuesta a los grandes desafíos que ese puesto requiere.
El largo conflicto por la homologación del profesorado es una muestra de la incompetencia de los responsables educativos. Me produce una profunda tristeza comprobar cómo desde la propia Administración se intenta culpabilizar al docente de todos los males que afectan a la misma y, para más "inri", enfrentarlo con la sociedad antes que acercar posturas y buscar una solución a esta situación. Cuando esto sucede, es lógico ver en diferentes medios de comunicación descalificaciones al profesorado, tachándolos de gandules, peseteros, incompetentes? Como decía antes, tristeza, una profunda sensación de tristeza, me produce el ver la imagen que buena parte de la sociedad tiene del profesorado, pero mucho más el saber que aquellos que deberían luchar por dignificar la labor del docente sean los que contribuyen al deterioro de la misma.
Me parece hasta insultante tener que justificar por qué el profesorado se merece cobrar lo mismo que la media de los trabajadores con igual titulación de la Comunidad Autónoma. Si la sociedad valorara en su justa medida la importancia de dicho trabajo no creo que pusiera la más mínima objeción a ello. Pocos discuten los honorarios a la persona que nos tenga que arreglar cualquier avería que tengamos en el hogar, pero posiblemente pongamos el grito en el cielo cuando vamos a pagar la clase particular de nuestro hijo. En fin, como decía anteriormente, no deja de ser sino el reflejo de la valoración que se tiene de esta hermosa profesión.
La ministra de Ciencia e Innovación asume que "España no puede mantener a sus profesores con sueldos mileuristas", mientras por aquí aquellos que tendrían que trabajar por mejorar la calidad de la enseñanza -y uno de sus aspectos sería un reconocimiento del profesorado- se dedican con sus continuas descalificaciones a todo lo contrario. Posiblemente con esto no bastará para lograrlo, pero de lo que estoy seguro es de que cualquier reforma o mejora en la enseñanza que se pretenda realizar necesita de un profesorado comprometido e ilusionado, hecho que en las actuales circunstancias no se produce.
Los despropósitos en la Consejería de Educación no se reducen al trato que se le da al profesorado. Considera que va acabar con sus males poniendo al profesorado a hablar en inglés, que los centros amplíen su horario para convertirlos en una especie de guardería y, como no podía ser menos, la potenciación de la inspección educativa, dando a entender que los centros educativos son una especie de reinos de taifas donde cada uno va su aire. Quizás se consiga así, pero tengo mis serias dudas.
Se pretende dar la imagen de que se lucha por la mejora de la calidad educativa y muestra de ello es la apuesta por la formación del profesorado, palabras, más que palabras como dice la canción. Para alcanzar ese objetivo el próximo curso se reducen las plazas de los Centros del Profesorado en toda Canarias, que son encargados de la formación y asesoramiento para la mejora de la enseñanza. Posiblemente a estos recortes se le sumen otros en esta Consejería para hacer frente a las auténticas necesidades de este gobierno: tener unos políticos bien pagados -acaban de subirse otra vez el sueldo-, una radio y televisión y, por supuesto, una policía canaria. Con estas prioridades sobran las palabras.
Francisco José López Florido
Los Realejos: el despertar de la conciencia ciudadana
Una cosa tenemos que agradecerle al grupo gobernante de Los Realejos, con su actitud cerril, con sus formas propias de otros tiempos: haber conseguido que gran parte de la ciudadanía del barrio de San Agustín tome conciencia de que somos algo más que meros votantes cada cuatro años. A los vecinos que nos oponemos a la redacción de este plan para el comercio de San Agustín se nos tacha de retrógrados, inmovilistas y de que no queremos el bien del barrio. ¡Gran manipulación! Podemos darle al ayuntamiento (que ha vivido a espaldas de este barrio durante décadas, excepto para conceder licencias de fabricación de enormes edificios que fomentan la especulación y su configuración como ciudad dormitorio -aunque ahora sea una herejía emplear esta palabra- decenas de ideas para la mejora de San Agustín. Ideas que beneficiarían tanto a los comerciantes (agobiados por quienes en su día convirtieron la isla en el paraíso de las grandes superficies comerciales) como a los sufridos vecinos. Pero no; según ellos todo pasa por suprimir cuantas plazas de aparcamiento público sean posibles para propiciar la inversión privada en aparcamientos privados. ¡No hay nada más moderno que alquilar una plaza en un parking privado! En esta isla tener coche propio ahora es un pecado. Lo dicen quienes han llenado esta tierra de asfalto, quienes se han olvidado del transporte privado y quiénes se hacen reservar una plaza de aparcamiento por parte de la Policía local a la entrada del local donde nos van a contar todo lo bueno que han decidido por nosotros. Ya es hora de que los vecinos se hagan oír.
Juan Jesús Carballo González
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