RECUERDO yo que recién llegada la Transición en la que, teóricamente, todos deberíamos olvidar las furciadas que nos hicieron los demás, pasar todas las páginas necesarias que se refirieran al pasado, recuperar la libertad, -más bien el libertinaje-, para hacer huelgas de lo más salvajes, como regar las carreteras de chinchetas para estallar las ruedas de los coches e izar la bandera de las siete estrellas, en vez de la de España en el Ayuntamiento de La Laguna y en las manifestaciones que siempre disolvían los policías antidisturbios; cortar calles y carreteras y apedrear a las guaguas y coches que se atrevieran a circular, o sea, un libertinaje no deseado, los del graffiti pintaban murales de guanches barbudos, melenudos y astia, o sea, palo en mano, en las laderas que daban a la Autopista del Norte, en especial en las del barranco de Acentejo, en el que todavía quedan algunas figuras supuestamente indígenas, según versión de magos supuestamente artistas matanceros y victorieros.
Entonces, casi todo el mundo, con gran participación de las comarcas donde hubo más inamistosos encuentros entre conquistadores y nativos guanchescos, se volvieron súbditos fervorosos de los respectivos menceyatos. Fue en aquellos días cuando hizo su aparición la organización mago-española de Azarug, de cuya etimología me perdonarán que no les diga nada porque nada sé. Incluso le pregunté a un "azarugueño" y tampoco tenía idea. En los supuestos aniversarios, la tal Azarug, que dicen que es una organización de tendencia independentista, no puede ver ni en pinta a los conquistadores y es titular de herederos directos de los guanches que le dieron tremenda cuerada mortal a las huestes de don Alonso Fernández de Lugo en el barranco de Acentejo -batalla que se denomina "La Matanza"- y que don Alonso escapó por los bajíos disfrazado de soldado, que si lo descubren no hubiera habido conquista ni ocho cuartos, porque don Alonso lo que hizo al llegar a su campamento es organizar otra expedición a Acentejo, mejor preparada, y no dejar guanche con cabeza, excepto los que guardó para llevarse de esclavos a la Península, porque sin cabeza no podían trabajar.
Pues Azarug, que otros años ha celebrado el aniversario con reuniones y no sé si con bailes o danzas, al estilo de los actuales guanches de Candelaria, que eso no son bailes sino saltos, donde no se puede abrazar y apretar a la "guancha", este año, según informaron, porque yo no tengo tamarco ni barbas postiza que ponerme y no es como el baile de magos de las Fiestas de Mayo, pues ahora Azarug celebró en los campos matanceros el 514 aniversario de la matanza y en el grabado que acompaña a la información no veo ningún guanche. Sólo una bandera de las 7 estrellas verdes, con lo que se falsea la Historia, porque los guanches no tenían bandera. Pero la fiesta sirvió para reivindicar la reivindicación de independencia, que ha vuelto a estar de moda.
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