Aquien pueda interesar: tras la cantidad de dudas y conflictos suscitados por mis artículos y análisis turísticos, y ante la limitada cultura académica existente sobre el sector me siento en la obligación de hacer una recopilación de términos turísticos y definiciones, y presentárselas a todos ustedes. Sospecho que quienes debieran memorizarlos no lo harán, pero no por ello desfallezco en el intento. Sería interesante que todos, en nuestro sector, hablásemos el mismo idioma que se definió en la Conferencia de Naciones Unidas celebrada en Roma en 1963, a través de la Organización Mundial del Turismo.
El fenómeno turístico es una ciencia vinculada directamente con el tiempo libre y con la cultura del ocio. Se puede definir como el hecho resultante de una red de impactos socioeconómicos, culturales y ambientales generados por el desplazamiento y permanencia temporal de personas que, teniendo entre otros motivos, la recreación y el descanso, visitan lugares que ofrecen bienes y servicios para la realización de actos particulares de consumo. La OMT (1991) lo define como "las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por negocios y otros motivos".
Según Mathieson & Wall, el turismo es "el movimiento temporal de personas con destino fuera del lugar normal de trabajo y residencia, las actividades emprendidas durante la estancia en esos destinos y las instalaciones creadas para atender sus necesidades". La definición sugiere unos focos emisores (demanda) en los que se presume una capacidad de gasto, unos sistemas de transportes y unos equipamientos. Según Michaud, "el turismo agrupa al conjunto de actividades de producción y consumo, a las que dan lugar determinados desplazamientos seguidos de una noche, al menos pasada fuera del domicilio habitual". La obligatoriedad de pasar al menos 24 horas no es asunto de adecuación estadística, sino clave en el impacto espacial del fenómeno turístico, con las necesidades de los equipamientos.
La Organización Mundial del Turismo decidió en la Conferencia de Ottawa, en 1993, diferenciar en el turismo internacional términos como visitante, turista y excursionista, con el fin de clarificar estos conceptos. Visitante es "una persona que visita por no más de un año un país diferente de aquel en el cual tiene de ordinario su residencia y cuyo motivo principal para la visita es distinto al de ejercer una ocupación remunerada en el mismo país que visita". Turista es el visitante que permanecen al menos 24 horas, pero no más de un año en el país que visita y cuyos motivos de viaje pueden clasificarse del modo siguiente: a) placer, distracción, vacaciones, deporte; b) negocios, visita a amigos o parientes, misiones, reuniones, conferencias, salud, estudios, religión". Este es el turista que es válido para la OMT (1992) a efectos estadísticos. Por ello, observaremos que en las estadísticas jamás se contabilizan los turistas nacionales. Para ellos se hace una estadística aparte. Los turistas que visitan Canarias, Barcelona, Ibiza, Londres o París siempre son los extranjeros. Es importante destacar este concepto ya que en Canarias a la hora de contar, se cuenta todo y en el momento de analizar los datos se crean profundas confusiones.
Excursionista es un visitante que permanece menos de 24 horas en el país que visita (incluidos los pasajeros en cruceros y los viajeros en tránsito en aeropuertos y que deban permanecer unas horas en una ciudad haciendo escala).
El desplazamiento de los turistas, formando corrientes o flujos turísticos, siempre parte de dos puntos geográficos determinados, los llamados países emisores y los países receptores de turismo. País emisor es aquel que, debido a sus benéficas características económicas y sociales, genera una corriente turística hacia otro. El país receptor tiene unas especiales características naturales, histórico-monumentales, climáticas etc. que atraen una corriente turística o flujo hacía el. La corriente turística es aquel movimiento migratorio que desplaza a los turistas de un punto geográfico a otro. Estas corrientes pueden desarrollarse fuera o dentro del mismo país generando el concepto de: turismo interior, que es aquel que se desplaza de una zona geográfica a otra dentro del propio territorio nacional, turismo exterior: aquel que se produce entre dos o más países.
El conjunto de estos desplazamientos entre zonas geográficas determinadas genera una actividad económica fundamentada en una estructura de mercado que, por un lado, produce una oferta -recursos turísticos e infraestructuras para prestar esos servicios- y, por otra, se da la demanda de estos servicios -alojamiento, transporte, manutención, información etc.- por parte de futuros clientes que pueden desplazarse individualmente, en grupo o en masa. Turismo individual: son turistas que viajan de forma individual y cuyo viaje ha sido organizado particularmente o a través de una agencia de viajes. Cuando los servicios que requiere son de un alto nivel y precios elevados, se denomina turismo de calidad. Turismo de masas: son los turistas que viajan en grupo o masivamente en viajes o estancias organizadas por agencias de viajes o touroperadores o con unos precios más bajos y competitivos. Turista itinerante: es aquel que desarrolla su actividad turística a lo largo de un itinerario y que se compone básicamente de transporte con estancia corta en diferentes puntos geográficos. Turismo de estancia o residencial: basa su permanencia prolongada de las vacaciones en un lugar geográfico determinado.
Con esta breve teórica, desearía que a partir de ahora, nuestros gobernantes turísticos se expresaran con la propiedad justa que merece nuestro primer sector económico. Así evitaríamos más de un sonrojo de los que humildemente estudiamos e intentamos estar al día en esta asignatura.
* Presidente del CIT de Santa Cruz de Tenerife
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