... La crisis en la que sin duda se halla inmerso el sistema educativo canario no sólo no parece evolucionar de forma satisfactoria, sino que se agrava semana a semana sin que se tenga atisbo alguno de solución. Informaciones como las publicadas en los últimos días indican que, para empezar, ya hay profesores que planean solicitar créditos blandos con la intención de prepararse para una huelga indefinida. Negros nubarrones se ciernen, por tanto, sobre colegios e institutos del Archipiélago. Lo curioso del caso es que son los docentes los que marcan la agenda ante la inacción manifiesta de la Administración. Son ellos quienes a cada reunión aprueban una nueva acción de protesta. Cada vez con más contundencia. Sin embargo, la Consejería permanece ajena a este proceso, anclada como está su responsable, Milagros Luis Brito, en su posición de "sostenella y no enmendalla". Homologación, de entrada no, asegura una y otra vez. Y con ella el presidente del Gobierno, Paulino Rivero.
... Este discurso es un error, un grave error político. Se basa en el convencimiento de Luis Brito de que los profesores no tendrán aguante suficiente, en que el coste que la huelga les disuadirá de mantener la protesta. Y que medidas complementarias como castigarles retirando la oferta inicial que les hizo podrá doblegar su voluntad. Pero no ha sido así y la batalla ha empezado a perderse desde el Gobierno. Todo se dirimirá en función de quién sea capaz de mantener el pulso durante más tiempo, si los profesores o Educación. El hecho de que docentes en más de una isla hayan protagonizado encierros y huelgas de hambre para exigir la homologación no son sino indicadores del nivel de presión que están dispuestos a soportar mientras la consejera insiste en que no tiene intención alguna de hacer nada. No parece lógico que el temporal no deje de arreciar mientras la responsable de este departamento autonómico se queda perpleja bajo la lluvia.
... La última noticia es que el conflicto no se limitará a lo que resta de curso, sino que alcanza al siguiente. Los profesores han propuesto a los claustros que retrasen su inicio oficial. Ante esta eventualidad no podrá Luis Brito aplicar medidas como las que puso en marcha Margaret Thatcher para acabar con las huelgas. Difícilmente encontrará cómo reemplazar docentes para dar las clases. Así que o cambian los profesores o cambia la consejera o cambian a Luis Brito. Ya que alguien deberá hacerse responsable en el Gobierno de la crisis, intentar reconducirla y, en definitiva, coger el toro por los cuernos.
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