EL DÍA, S/C de Tenerife
"Soy inocente", fueron las últimas palabras de un hombre de 32 años, acusado de un presunto delito de agresión sexual en la persona de una prostituta, actualmente fallecida, y para el que el Ministerio Fiscal solicita una pena de 12 años de prisión y una indemnización de 6.000 euros. Por su parte, la defensa pide la libre absolución.
Según se reflejó en la vista oral celebrada ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, el 14 de febrero de 2004, el acusado, junto a un amigo, estuvo de fiesta en La Laguna. Ambos decidieron bajar a Santa Cruz para contratar los servicios de una prostituta en la calle Bravo Murillo. Tras contactar con la víctima acordaron un precio, que en un principio era de 30 euros, aunque el procesado posteriormente le comentó a la víctima que sólo tenía 25. La mujer dijo que se dirigieran a la explanada que había en 2004 junto a la Estación de Guaguas, ya que era el lugar donde ella solía trabajar. Una vez en el sitio, el amigo del acusado se mudó de asiento y se quedó dormido en la parte trasera, mientras la mujer y el procesado comenzaron a practicar sexo.
A preguntas del fiscal, el acusado dijo que "yo nunca me quité el preservativo", aunque la acusación le preguntó por el hecho de que se encontrara restos de semen en la exploración a la joven, que ejercía la prostitución desde los 14 años. Una médico forense que examinó a la víctima del hecho confirmó que la mujer presentaba "una excoriación en la parte inferior de la mama derecha y mucho dolor".
Dos llamadas.- Debido a que tardaba más de lo habitual su novio y un amigo la llamaron por teléfono, pero sólo pudo responder a la segunda llamada en la que pidió que la fueran a ayudar. Cuando su novio y un amigo se personaron en la explanada de la Estación de Guaguas y al ver que el acusado no quería abrir la ventana del coche donde estaba con la mujer rompieron el cristal de la ventanilla y salió el procesado que fue golpeado en la cabeza con una piedra y le tuvieron que dar 17 puntos de sutura en el HUC.
El acusado salió desnudo del vehículo esgrimiendo, según el testigo, un machete con las cachas de madera.
"Yo no amenacé a la señorita con el machete. Fue una relación como si fuéramos novios. A mí me golpearon y salieron corriendo cuando vieron el machete", dijo.
Durante la prueba pericial, una psicóloga comentó que la joven padecía un trastorno por el cual "ella no concibió la agresión en el momento en que se produjo el acto, sino a posteriori".
Los informes.- El fiscal mantuvo la petición de 12 años de prisión durante el informe, ya que consideró que "estaba asustada y por el hecho de que ejerciera la prostitución no significa que quisiera que continuara el acto sexual. La vida que llevaba esta persona no significa que no se produjera la agresión sexual. Lo que motivó la denuncia fue por lo que ocurrió después de contratar el servicio. A pesar de la dificultad probatoria por el fallecimiento de la víctima no significa que no existiera delito". Por su parte, la defensa, pide la absolución basándose en que "estaba realizando un acto para el que fue contratada y que nunca fue amenazada por mi cliente".
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