EFE, Seúl
La crisis política desatada por el miedo ciudadano a la importación de vacuno de EEUU llegó ayer a su punto máximo con una manifestación masiva que reunió en Seúl a decenas de miles de personas. La manifestación es la última de una oleada de protestas celebradas a diario desde el 2 de mayo y ha convocado en Seúl, según la organización, a más de 700.000 personas con velas en las manos, como símbolo de las protestas populares contra la importación de carne de vaca estadounidense.
La estimación de la policía, que ha desplegado a 30.000 policías por todo el país, es significativamente más baja, de sólo 100.000 personas, pero los organizadores de la protesta calculan que se manifestarán en toda Corea más de un millón de personas.
A pesar de la participación masiva no se informó de que se produjeran incidentes, pero en anteriores protestas se han registrado decenas de heridos y desde inicios de mayo la policía ha detenido a más de 500 manifestantes.
Esta protesta, que se prolongó durante la madrugada, llega en el momento más crítico de la crisis política para el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, después de que ayer recibiera la oferta de dimisión del go-bierno en bloque.
El primer ministro, Han Seung-soo, y su gabinete presentaron la dimisión en pleno para asumir la responsabilidad de la crisis abierta por el acuerdo comercial firmado con EEUU para abrir el mercado al vacuno estadounidense.
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