Coplas de mi tierra
Si por pobre me desprecias
a Dios le pido un favor,
que nunca nada te falte
ni el dinero ni el amor.
El Cristo de Tacoronte
una tarde vino a verme,
nos fuimos juntos de copas
y de armadero un buen cherne.
Cuando una canaria canta
las folías de su tierra,
brinda al aire la emoción
que en su corazón encierra.
Cuando la luna se asoma
por entre los almendrales,
sus verdes ojos relucen
como estrellas siderales.
Madre mía pon tu mano
y amaina este temporal
que mi barca es pequeñita
y podemos naufragar.
La Virgen de los Remedios
lleva puesta una corona
como reina de su pueblo
y también su copatrona.
Antes de morir mi madre
me dijo un día, llorando,
no hay cariño en este mundo
que tenga comparación
con el que yo te estoy dando.
Una carta te escribí
para contarte mis penas,
y en respuesta recibí
más castigo y más condena.
El canario que desprecia
la tierra donde nació,
no merece tener nombre
ni el gofio que se comió.
Enrique Díaz Martín
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