El ejercicio del periodismo
En pocas profesiones estamos tan acostumbrados a ver intrusismo profesional como en la periodística. Parece que por tener una cara bonita o por hablar o escribir de forma correcta, ya se es periodista. Mayúsculo error. El periodismo es una digna labor que, además, requiere de preparación y de conocimiento. Preparación para saber lo que se hace y conocimiento para tener sólidos argumentos sobre las materias de las que queremos informar.
En la actualidad, se ha perdido gran parte del romanticismo que siempre nos ha entusiasmado a los que hemos amado esta profesión y que, en su día, nos obligó a pasar por la Facultad de Ciencia de la Información.
Hay periodistas que se han acomodado, que se han apoltronado. Que se limitan a recibir notas de prensa a través del fax, a utilizar el teléfono y que sólo pisan la calle para acudir a ruedas de prensa. Cuando necesitan rellenar espacios en prensa escrita, radio o televisión, aceptan los comentarios o escritos de cualquier persona y los transmiten como noticias.
Todo lo antes expuesto lo hago en referencia al lamentable tratamiento que algunos medios de comunicación han hecho de un episodio acaecido en La Palma, concretamente en el Valle de La Luna, Breña Alta, y que, para ellos, lo único noticiable es que una de las partes es un policía local. Si se hubiera tratado de un carpintero, un albañil o un camarero, la noticia no habría trascendido. Nunca pensé que los policías fuésemos tan importantes. Pero debemos de serlo. De otro modo no se entiende que, con la cantidad de condenas graves que se dictan cada día a lo largo del territorio nacional, un periódico de nuestra provincia titule: "Noventa euros de multa para un policía local que agredió físicamente a su ex novia". Para rematar el notición, aclarar que los hechos ocurrieron en Cantabria. Máximo interés.
Es manipular a la opinión pública que ninguno de los medios de comunicación que se han hecho eco de lo sucedido en el Valle de La Luna se haya referido todavía a la ola de robos en domicilios que desde hace semanas viene padeciendo este barrio. Los vecinos están cansados. Las denuncias están en el Juzgado. Este es el origen de todo este asunto. De eso nadie habla.
Señores periodistas: en esta vida no vale todo. En todos los ámbitos existen derechos y obligaciones. El problema comienza cuando se sabe de los primeros pero se olvidan las segundas.
Con demasiada frecuencia me avergüenzo de haber desempeñado esta profesión. También he llegado a arrepentirme de cursar esta carrera universitaria. No es de extrañar que muchos de los que en el pasado fueron periodistas, o todavía lo siguen siendo, también se avergüencen de lo que hoy es esta profesión. Pero son menos los que se pueden arrepentir de haber pasado cinco años en la Facultad. La Facultad no la han visto ni en televisión.
Santiago Nogueira García
(Santa Cruz de La Palma)
A quién pertenece el petróleo
He leído en estos días diversos artículos sobre el petróleo cerca de Fuerteventura y sus posibles dueños. También he leído hace años en EL DÍA lo relativo a la aplicación en esta colonia de la Convención de Montego Bay sobre el Mar, en artículos firmados por el abogado don Antonio Cubillo y don Ramón Moreno Castilla, especialistas en Derecho Marítimo. Ya los trabajadores canarios y público sabemos que somos un archipiélago de un Estado y por lo tanto no tenemos derecho sino a 12 millas alrededor de cada isla y la plataforma de Repsol se encuentra a unas 20 millas más o menos, es decir en aguas que pertenecen a Marruecos y a su Zona Económica Exclusiva (ZEE). No entiendo, pues, cómo ahora el Gobierno de Canarias está reclamando una propiedad que no le pertenece ni a él, ni al Gobierno español.
Los lectores deben reflexionar que sólo cuando seamos un Estado soberano e independiente, la República Federal Canaria podrá establecer, como Estado, su zona de 350 millas en su ZEE y explotar su petróleo y gas, por hallarse dentro de la misma y si quiere podrá pasar con Repsol un nuevo contrato de explotación, y no como ahora, que esta petrolera española está perforando con permiso de Marruecos, y de España, por la forma, aunque los royalties los cobrará Marruecos.
J.P.R.
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