N. VIZOSO, S/C de Tenerife
Ayer en el recinto ferial de Santa Cruz se pudo ver a un Partido Popular (PP) orgulloso de su historia reciente en la Isla, deseoso de gritar a los cuatro vientos las excelencias de su gestión política y henchido de satisfacción tras sus óptimos resultados en las dos últimas citas electorales, las autonómicas de mayo de 2007 y las generales del pasado mes de marzo, pese a que en este último caso no se consiguió el objetivo primordial de cambiar el rumbo político del Estado desde el Palacio de la Moncloa.
En el acto, ideado como un homenaje generalizado a todos los interventores y apoderados que pusieron su granito de arena para que el PP creciera en porcentaje y en número de votos en las urnas y, en particular, a la histórica militante Emilia Acosta Darias, fallecida recientemente, tuvieron su momento estelar varios pesos pesados del partido.
Tras la actuación del grupo folclórico Aceviños -que amenizó la espera a los comensales hasta el recibimiento triunfal de los protagonistas y que escenificó, quizás, un guiño a los compañeros de viaje de los populares en el consistorio capitalino o en el propio Cabildo, dejando, de paso, bien claro que la música popular no es símbolo exclusivo de los nacionalistas-, fue el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Santa Cruz, Ángel Llanos, el primero en abrir fuego, agradeciendo a los afiliados la labor realizada y llegando a ser interrumpido en su discurso por los gritos de "¡alcalde, alcalde!" proferidos por los presentes.
Llanos se apuntó a un discurso en el que dio buena cuenta de los logros conseguidos por el PP y su Sociedad de Desarrollo en poco más de un año en el ayuntamiento de la ciudad e ironizó sobre el pacto de gobierno alcanzado en la Casa de los Dragos: "No sé si se han dado cuenta de que el PP gobierna ya en Santa Cruz, se nota, ¿no?", en alusión a la revitalización económica y de ocio realizada en la ciudad. Esto, unido a su "declaración de amor" a la presidenta insular del partido, Cristina Tavío, de la que dijo ser la mejor presidenta insular que ha tenido el PP en su historia, y el capote que echó a la concejala del distrito Anaga, Sheila Trujillo, defendiendo su gestión de este núcleo del municipio, dejó claro que publicitar lo que se ha hecho y alimentar el sentimiento de unidad entre las filas populares iban a ser los hilos conductores de buena parte de las arengas de la tarde.
Las bondades del centro político.- A Llanos lo siguió el senador y vicepresidente del Cabildo, Antonio Alarcó, que también rindió cuentas ante los presentes sobre su actividad en la Cámara Alta y sus 56 preguntas planteadas. Alarcó, junto al diputado nacional Pablo Matos, que habló a continuación, fueron los máximos defensores del ideario de centro político que ha alcanzado el PP gracias "al rigor, el trabajo y la eficacia de la gestión de sus cargos públicos". Por su parte, Matos reivindicó que es el PP el único partido que se preocupa por los problemas reales de los ciudadanos y "por que todos tengamos los mismos derechos, seamos de la parte de España que seamos". Ante una jornada como la de ayer parecería mentira que la próxima cita electoral sea en 2011.
Crisis, ¿qué crisis?.- Si alguien cree que el PP está envuelto en una profunda crisis de liderazgo, ahí están la presidenta insular, Cristina Tavío, y el presidente regional, José Manuel Soria, para sacarlo de su error y explicar que, al menos a nivel insular, el PP es una auténtica balsa de aceite y se encuentra en proceso de ascenso "imparable". Además, para Tavío, la buena salud de los populares en la Isla se debe a que, a diferencia de los nacionalistas, "no queremos crecer a costa de otros" ya que lo suyo "es ambición, no codicia". Por último, el líder regional, José Manuel Soria, se decantó por meter el dedo en la llaga de la situación de crisis económica que atraviesa el país y la inoperancia del Gobierno central para solucionar la situación en contraposición con "el milagro económico" de la era Aznar. Eso sí, si en algo se diferenció el discurso de Soria de los precedentes fue en su reflexión inicial sobre la derrota en las generales, cuestionamiento que, desde luego, no debe alcanzar al líder indiscutible para todos ayer, Mariano Rajoy.
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