CARMEN SANTANA, Tenerife
El pasado 15 de mayo, Álvaro Arvelo Hernández, fue designado por unanimidad presidente del Consejo de Administración de CajaCanarias, en sustitución de Rodolfo Núñez Ruano. Pero no todo fueron rosas a lo largo de un proceso electoral que se inició el 28 de abril, fecha en que dimitió de manera formal del cargo de director general de la entidad, que desempeñaba desde 1988. Hasta el 5 de mayo, día en que el ex presidente del Gobierno Adán Martín hizo pública su decisión de no presentar su anunciada candidatura para entrar en el Consejo de Administración de la Caja General de Ahorros de Canarias, muchos pensaban que iba a haber una votación reñida.
-¿Adán Martín le ha felicitado por su designación como presidente de CajaCanarias?
-El ex presidente del Gobierno Adán Martín ha tenido la altura de miras y la elegancia de no presentar su candidatura a la presidencia de CajaCanarias. Una decisión que interpreto como el reconocimiento de que en estos momentos difíciles, desde un punto de vista económico, se impone apostar por profesionales y gestores formados en el seno de la propia Caja. En mi opinión, Adán Martín ha demostrado, unas vez más, su exquisito respeto a la voluntad mayoritaria de la sociedad tinerfeña, que está representada en la Asamblea General de CajaCanarias.
Transmitir optimismo
-Después de cuatro décadas en CajaCanarias, no cabe duda de que ha conocido muchos escenarios económicos, buenos y malos. Ahora bien, es un hecho que llega a su presidencia en medio de una crisis del crédito de consecuencias imprevisibles. ¿Cómo ve el momento que atraviesa el Archipiélago?
-Con preocupación. El mo-mento es francamente complicado. Las cajas, las entidades de crédito en general, si antes podían captar recursos en los mercados financieros mayoristas con relativa facilidad , ahora se encuentran con un auténtico cierre. En el caso de CajaCanarias, su rentabilidad y solvencia y la excelente calificación adjudicada por las agencias internacionales le han permitido durante décadas incorporar recursos a la economía de las Islas; pero no es menos cierto que debido a la coyuntura internacional adversa, ahora se ha interrumpido ese procedimiento de una manera brusca, sin que se sepa con certeza por qué los mercados de capitales han perdido confianza y capacidad. Esta es la realidad internacional, pero no es menos cierto que en las Islas tenemos capacidad y recursos para salir adelante.
En ese sentido, en las distintas reuniones que los directivos de la Caja estamos manteniendo con los responsables de la patronal empresarial tinerfeña y con los rectores de la política económica del Archipiélago, el mensaje que estamos transmitiendo es que hay que incorporar optimismo para superar la mala racha.
Una de las grandes bazas que tenemos es el turismo, que afortunadamente no ha visto caer de una manera brusca sus cifras de negocio por la crisis internacional, a diferencia del sector inmobiliario, que sí está fuertemente tocado.
El reconocimiento de que está fuertemente tocado no significa que, como ya apunté, no estemos en disposición de impulsar mecanismos de apoyo de esta actividad productiva, orientados de manera especial al apartado de vivienda social y a la renovación de la planta hotelera y el espacio turístico. Ahí hay un enorme campo y, además está la obra pública, que aunque no consume tanta mano de obra como otras actividades, puede ayudar a rebajar las elevadas cifras de paro de la construcción.
En la medida en que hay recursos y capacidad y oportunidades, si se ponen las bases para una actuación armónica entre las iniciativas pública y privada, creemos que la economía canaria tiene capacidad de superar sin traumas la situación, con independencia de que el marco es realmente complicado. Canarias solo podrá salir sin traumas de esta coyuntura tan desfavorable si el Gobierno actúa con valentía e inteligencia, se produce la colaboración necesaria entre las esferas pública y privada y las entidades financieras ponen de su parte. La clave es la cooperación. Desde luego, CajaCanarias ya está poniendo todo de su parte.
-El presidente de la CEOE-Tenerife, José Fernando Rodríguez de Azero, agradeció hace una semana, de manera pública, el celo que está poniendo CajaCanarias para ayudar a reducir, en la medida de lo posible, los estrangulamientos entre las empresas, en particular las del sector de la construcción. Ahora bien, algunos empresarios aseguran que no pueden salir del atolladero en que están metidos por el endurecimiento del crédito, al igual que muchos particulares. ¿El crédito se ha endurecido hasta el extremo de convertirse en un obstáculo para la necesaria reactivación del consumo?
-Aseguro con rotundidad que CajaCanarias no está poniendo más pegas ni limitando los créditos. Otra cosa muy distinta es que en la medida en que los mercados mayoristas para la captación de recursos se han cerrado, tengamos más limitaciones para apoyar grandes proyectos, como puede ser la promoción de viviendas. Ahora, en la red de sucursales de CajaCanarias seguimos atendiendo a pymes y particulares exactamente con los mismo criterios que antes de que estallara la crisis. La realidad es que, al ser la situación económica tan complicada, cada vez más empresas y particulares no logran cumplir todos los requisitos de solvencia, de garantía, de viabilidad que exige cualquier autorización de crédito. No es menos cierto que CajaCanarias está apoyando a los acreedores con problemas para hacer frente a sus obligaciones ampliando plazos para que las cuotas de los créditos se reduzcan, corrigiendo y mejorando en la medida de lo posible las condiciones de los tipos de interés, estableciendo periodos de carencia para dar un respiro a empresas y consumidores....
-El momento económico es delicado para todos. ¿CajaCanarias ha tenido que revisar a la baja sus objetivos?
-Es lógico que en un contexto económico de crisis CajaCanarias haya abierto un proceso de reflexión profunda. Puedo avanzar que en este momento está prácticamente ultimado un plan estratégico para los próximos tres años, para el periodo comprendido entre el presente ejercicio y 2010, y que, hasta que se supere la crisis, hemos ralentizado el ritmo de expansión en el Archipiélago y la Península que la entidad se marcó en el primer semestre de 2007.
Estamos decididos a mantener los altos niveles de eficiencia de CajaCanarias. Así que hay que revisar todo el capítulo de gastos para ponerlo en consonancia con el nuevo escenario económico y diseñar nuevos productos adaptados al nuevo marco económico para nuestros clientes.
-El pasado septiembre, en una entrevista con EL DÍA, anunció que había planes de expansión de las cajas españolas en África y que los lideraría CajaCanarias. ¿Quedarán en suspenso hasta que toque fondo la crisis económica?
-No. En calidad de nuevo presidente de la Caja quiero dejar claro que estoy firmemente comprometido con este proyecto, desde la certeza de que en países como Marruecos, Senegal, Mauritania y Cabo Verde hay grandes oportunidades empresariales, y porque entiendo que las cajas de ahorros deben contribuir al desarrollo de África.
Además, si el proyecto se desarrolla en los términos acordados en el marco de la Red Viálogos, integrada por CajaCanarias y otras trece entidades de ahorro, supondrá un gran salto adelante para la economía del continente africano y del Archipiélago, donde por sus limitaciones de terreno es obvio que queda poco margen de expansión para el negocio inmobiliario.
-El presidente de Fepeco, Antonio Plasencia, viene insistiendo desde hace meses en que, si no se toman medidas, se parará la "locomotora" de la construcción. ¿Cree que se están tomando las decisiones adecuadas para evitar que se agrave la situación por la que atraviesa el sector inmobiliario en las Islas?
-Hay que tomar decisiones valientes para evitar que la crisis económica se agrave. Por lo que se refiere a los representantes del sector de la construcción en la provincia, opino que están gestionando el problema con sensibilidad y cabeza. Ahí están las propuestas de dinamización que acaba de trasladar la CEOE-Tenerife a las autoridades autonómicas y a la Federación Canaria de Municipios. Desde luego, es importante reactivar la construcción de vivienda protegida.
Ahora bien, el momento exige también que los constructores se desprendan de parte de sus inmobilizados. En consecuencia, tienen que ser valientes y si es preciso para salvar la situación vender renunciando a las expectativas de beneficio que inicialmente tenían, hacerlo o vender incluso, en situaciones extremas, sin llegar a cubrir el 100% de los costes. Algunos ya están tomando estas decisiones. Es el precio que hay que pagar para que la construcción pueda entrar en una senda de estabilidad a lo largo de 2009. Este horizonte, que estimo que va a coincidir con la vuelta a la normalidad de los mercados, les dará nuevas posibilidades para mejorar las condiciones financieras de las distintas operaciones. Estoy convencido de que el sector inmobiliario sabrá reordenarse.
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