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El mediador de las "guerras" cotidianas

Luis Sicilia tiene 81 años y lleva media vida como juez de paz de Breña Baja, cargo que asume con orgullo en el intento diario por mediar en los conflictos de sus vecinos para evitar que tengan que acudir al juzgado. Habla la experiencia.
1/jun/08 10:30
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V.M., Breña Baja

Luis Sicilia tiene 81 años y lleva media vida como juez de paz de Breña Baja, una experiencia que le permite opinar con criterio, en los márgenes de su propia perspectiva, acerca de los cambios experimentados por las "guerras" cotidianas, aquellas que buscan un mediador en el intento por no llegar a los juzgados.

Sicilia, que ama su "profesión", reconoce que durante los últimos 40 años "han cambiado mucho las cosas. Antes casi no habían problemas y los que se presentaban eran más sencillos de resolver porque las personas atendían a razones", pero ahora "hay más gente mala", una frase que repite con semblante de cierta tristeza, como queriendo alterar las cosas. Pese a los cambios, "nuestra misión sigue siendo la misma. Hay que tratar de llegar a todos los acuerdos posibles para evitar que lleguen a los juzgados".

El juez de paz más veterano de La Palma, que, por encima de cualquier otra circunstancia, es una buena persona, advierte de que "hasta las bodas son distintas. Antes conocías a casi todos los que se iban a casar, pero ahora hay muchos inmigrantes, casamientos entre varones... Una vez casé a una pareja en presencia de un cura, que, al final, me dio la mano y le echó un rezado a la mujer, que al parecer era católica, pero no el marido. Otra vez, uno vino con una colombiana a la que triplicaba en edad y, antes de casarlos, le pregunté si estaba seguro de que ella lo quería. Espero que todavía duren casados. También un día me negué a casar a dos varones, pero al parecer era obligado y luego tuve que casar a otros dos en presencia de los que no quise casar, que actuaban de padrinos. Son cosas que ocurren. Antes todo era más sencillo".

Al ser cuestionado por la dificultad en la resolución de conflictos caseros, Luis Sicilia indicó que "hay casos que se resuelven más fácil y otros, sin embargo, son más problemáticos. Hay muchas veces que uno, por la experiencia que ya tiene, sabe desde el principio, en muy poco tiempo, la persona que tiene la razón, pero la otra es tan cabezona que por mucho que se lo expliques no atiende a razones, no logras convencerlo y acaban al final en el juzgado. Uno intenta que haya acuerdos, pero no siempre es posible".

Sicilia, que dentro de poco tiempo será sustituido como juez de paz de Breña Baja, tiene aún un frente abierto. Una lacra que mantiene entre ceja y ceja. "La droga es un escándalo. En Los Cancajos, por ejemplo, es un desastre, lo mismo que ocurre los fines de semana alrededor de la iglesia antigua de San José. Además, se rompen farolas, las losetas de los muros..., antes las maldades eran distintas, más sanas. Al menos, los hijos le tenían respeto a los padres y a las personas mayores, pero hoy ya no hay nada".

Tras lo vivido, a su edad, no duda en afirmar que "el que quiere entrar de juez de paz es que no sabe dónde se mete. Te tiene que gustar porque cada vez hay más problemas, porque la gente cada vez es más mala y, encima, no tenemos policías locales en el turno de noche".

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