AGENCIAS, Bilbao/Mieres
El lehendakari vinculó ayer su futuro político al éxito de las dos preguntas de la consulta que quiere plantear a la sociedad, y aseguró que si su plan no recibe el apoyo de los vascos se irá "a casa". En un acto con militantes del PNV en Murguía (Álava), Juan José Ibarretxe insistió en que su planteamiento es de una legalidad "absolutamente escrupulosa".
Tras desvelar esta semana las dos preguntas de la consulta que quiere realizar a los vascos en octubre, previo referendo del Parlamento vasco en junio, el lehendakari inició ayer su particular campaña de difusión de la iniciativa. Arrancó en casa, en Álava, respaldado por la dirección del PNV en esa provincia, que es afín a sus tesis, y por un grupo de militantes que le jalearon durante su intervención.
Ibarretxe volvió a esgrimir ante los suyos la papeleta verde y blanca con las dos preguntas a favor del fin dialogado de la violencia terrorista y del acuerdo entre partidos para lograr un nuevo marco jurídico y político, y también una vez más se erigió en portavoz de la sociedad vasca "que nos pide hablar claro". "Eso es lo que hemos hecho al presentar, por derecho, una iniciativa que es, desde un punto de vista legítimo, democrático, de legalidad absolutamente escrupulosa y clara", señaló en respuesta al Gobierno central y a quienes le acusan de vulnerar con su plan el marco constitucional.
El jefe del Ejecutivo de Vitoria aseguró, en torno a ese punto, que no tiene "ningún miedo, ni a preguntar a la sociedad, ni a saber lo que la sociedad le va a responder". Por ello, fue aún más allá, y avanzó "con toda claridad" que "si la sociedad no respalda los planteamientos que el Gobierno y el lehendakari le hacemos en esta propuesta democrática de conocer su opinión, me iré a casa; no pasa nada, esto no es dramático, es simplemente democrático".
En tono retador hacia sus adversarios del Gobierno y el PP, Ibarretxe consideró "curioso" que "quienes tienen la seguridad aparente de que va a ser un fracaso son quienes no quieren que salga la consulta" e insistió en que su iniciativa es "plenamente legal, legítima y democrática" porque "queremos la paz y colocar a ETA en su sitio". Y "colocar a ETA en su sitio es decirle que tiene que abandonar la violencia de una vez y para siempre", explicitó.
Ibarretxe pidió "calma" a los detractores de su plan, y les recordó que los términos de la consulta se sustentan "en el mismo compromiso ético" que alumbró el Pacto de Ajuria Enea y la declaración del Congreso de mayo de 2005, que autorizó al Gobierno a mantener contactos con ETA para buscar la paz definitiva. Ibarretxe señaló que la sociedad "está asqueada" de ETA, pero también de que los políticos no ofrezcan "opciones". En ese sentido, cuestionó el respeto del PSOE por las instituciones vascas cuando el Estatuto de Gernika "lleva 30 años sin cumplirse" y cuando ha anunciado que recurrirá la ley que aprobará el Parlamento vasco para avalar la consulta, y que "no se conoce" aún.
López: "¡Que se vaya ya!"
Por su parte, el secretario general del PSE-EE, Patxi López, recomendó ayer al lehendakari, Juan José Ibarretxe, que "se vaya ya a su casa" y "deje de una vez de excluir a la sociedad vasca".
Ante las declaraciones de Ibarretxe en las que afirma que si la sociedad no respalda los planteamientos de la consulta el 25 de octubre se irá a su casa, el dirigente socialista manifestó que "la sociedad vasca va ser la primera en darle la espalda".
"La sociedad vasca no necesita consultas para tirase los trastos a la cabeza, lo que necesita son propuestas para llevarnos todos bien, sumar, integrar y no dividir y excluir a los vascos, que es lo que esta haciendo el lehendakari". "Lo que los vascos necesitan son respuestas y no preguntas sin sentido". "¿Cuál de las grandes cuestiones que tenemos en Euskadi se resuelve con la consulta que se plantea Ibarretxe?", se preguntó, para contestarse a sí mismo a continuación que "ninguna".
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