EFE, Singapur
El secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, culpó ayer a la Junta Militar de Birmania (Myanmar) de "decenas de miles de muertes" al obstruir la llegada de la ayuda internacional a las víctimas del ciclón "Nargis".
En su intervención en la conferencia sobre seguridad que se celebra en Singapur y cuando casi se cumple un mes de la catástrofe en Birmania, el jefe del Pentágono señaló que los generales birmanos se han mostrado "sordos y mudos" ante los llamamientos internacionales para ayudar a los 2,5 millones de damnificados del delta del río Irrawaddy.
"Ha sido el Gobierno de Myanmar y no nosotros el que ha estado sordo y mudo a las peticiones de la comunidad internacional", dijo.
Tras el ciclón ocurrido el 2 de mayo, el régimen militar birmano autorizó días después el aterrizaje en el aeropuerto de Rangún de varios aviones militares estadounidenses cargados con ayuda humanitaria para los damnificados, pero mantiene la prohibición de desembarcar la que transportaban los buques de guerra.
"Nosotros alcanzamos la zona, ellos en cambio mantuvieron las manos en los bolsillos", añadió el secretario de Defensa.
Birmania se niega a que entren militares extranjeros, aunque sea para tareas humanitarias, y menos aquellos provenientes de gobiernos, como el de Estados Unidos, que tiene impuestas sanciones contra los miembros de la Junta Militar y sus familiares.
Gates comparó la reacción del Gobierno de Birmania con la que tuvo el de Indonesia cuando el tsunami (ola gigante) arrasó en diciembre de 2004 la provincia de Aceh, al norte de la isla de Sumatra y hasta entonces, de acceso restringido por ser escenario de un largo conflicto separatista.
Y también la comparó con la respuesta del Gobierno de Bangladesh tras el ciclón que el pasado noviembre golpeó las costas de este país vecino de Birmania.
Aliviar el sufrimiento
"Trabajamos con ambas naciones para aliviar el sufrimiento, al mismo tiempo que respetamos meticulosamente su soberanía", señaló el secretario de Defensa.
Gates destacó que el comportamiento de los generales de Birmania ha costado "decenas de miles de vidas", y que no únicamente ha sido una experiencia frustrante para Estados Unidos.
"Además de EEUU, otros muchos otros países han sentido entorpecidos sus esfuerzos para ayudar" a las víctimas, apuntó.
Gates explicó que durante los días que siguieron a la catástrofe, la Administración estadounidense intentó 15 veces, sin éxito, hablar con la Junta Militar birmana para que aceptara la ayuda humanitaria internacional.
"Muchos de los que están en esta sala han intentado hablar, y hablan con Myanmar, y tienen cero influencia cuando se trata convencerlos para que acepten la ayuda", dijo Gates en el turno de preguntas que siguió a su discurso.
Cerca de 134.000 personas murieron o desaparecieron a causa del ciclón que atravesó el delta del río Irrawaddy. Según datos de la ONU, apenas un millón de personas, de los cerca de 2,5 millones de damnificados, ha recibido socorro de la comunidad internacional.
A la conferencia de dos días de duración, asistieron ministros de Defensa, jefes militares y expertos, para debatir asuntos relacionados con la seguridad en la región Asia-Pacífico.
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