COLPISA, Madrid
Barcelona acaba de vivir su momento más casamentero, al haberse convertido durante siete días en capital planetaria de la moda nupcial. Por la Pasarela Gaudí Novias, principal escaparate de la "BCN Bridal Week", han desfilado con mucha ceremonia las creaciones de casi cincuenta diseñadores, entre ellos el maestro "couturier" Christian Lacroix, que presentó espectaculares vestidos de alta costura para la colección que produce y distribuye en España la también diseñadora Rosa Clará.
Entre las ilustres invitadas al "banquete" figuraban, en primera fila, Mónica Cruz, Paula Echevarría y María José Suárez. Pero no hay boda sin madrina y esa fue, cómo no, Isabel Preysler, que acudió el jueves con su hija Tamara para inaugurar una colección única de trajes de novia realizada con cristales de Swarosky, patrocinada por Pronovias, y para presentar la colección especial de Manuel Mota para Swarovsky.
"Nosotros nos casamos en Gibraltar, en el mismo sitio donde se casó John Lennon. Ella iba de beige, con unos bordaditos... Estaba guapísima". Así recordaba el cantante Antonio Carmona su boda con Mariola Orellana, de la que llegó del brazo a la cena de gala ofrecida el martes en las Reales Atarazanas por Rosa Clará.
Carmona parecía el único defensor del matrimonio, en contraste con un montón de jóvenes casaderas escépticas. "Feliciano y yo estamos fenomenal, pero la boda ni me la he planteado", decía María José Suárez. "¿Casarme yo? De momento, va a ser que no", zanjaba una microfaldera Mónica Cruz. "Sebastián y yo nos vemos cuando podemos y nunca hemos hablado de boda", advertía Olivia de Borbón.
Era escucharlas y pensar que en este país la única famosa con ganas de casarse es Belén Esteban.
"Lo he dejado con mi novio hace unos meses y ahora mismo estoy sola, así que de casarme ni hablar", explicaba la cantante Soraya, enfundada en un vestido de profundo escote en la espalda que permitía ver parte del tatuaje de su columna vertebral.
Pero la auténtica guinda a este gigantesco pastel nupcial la puso la espontánea Tamara Falcó al confesar que si algún día se casa, lo hará con un vestido de Manuel Mota y que ahora que vive sola en París ha aprendido lo que es "tener que hacerme la cama y vivir con un presupuesto".
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