El gorro del payaso
Érase el gorro de un payaso
un gorro de estrellas y de cielos.
Érase un gorro tan gorrero
que más que gorro era sombrero.
Era aquel que en el mundo en que vivía
el gorro se olvidó que era sombrero.
Era que era aquel gorrero
que una vez muerto se elevó a los cielos.
Cuentan que cuando llegó ante Dios
éste, nuestro Dios, le dijo, consejero:
"licencia tienes para vestir a los santos
y animar las Fiestas de los Cielos".
Apresurose el gorro del payaso
y se pintó su cara sonriente
y se acercó al bueno de San Marcos
y le hizo reír hasta enseñar los dientes.
En la gloria se organizó un gran revuelo
y se repartieron globos de colores,
y a los niños que estaban aburridos
los obsequió con lo mejor de sus canciones.
Todos reían y ya nadie lloraba
y aquella Fiesta era una gran algarabía
y el Supremo que todo lo sabrá y sabía
los dejó reír y disfrutar hasta llegar el nuevo día.
Manuel Cortés
Recordando las tierras de Ávila
Por Ávila estará ya la sierra pura
enseñando su azul entre la nieve
y entre el bajo pinar el cielo breve
tendrá otro azul. Aquel de mi ventura.
Qué desiertas de pájaros las ramas
donde a la luz mi corazón se asoma
como un clavel desierto se aroma
Como un campo segado de retama
bajo un ave de hielo estoy vencida
y están sus alas frías coronando una sierra
de sangre por mi pecho.
A Ávila llegará la primavera
siempre hay tiempo de amor para el que espera.
Adriana de Arroyo y Xuárez de la Guardia
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD