ME LLEGA la noticia de esas tierras y esos mares pa'fuera que dice la copla y, como va siendo sana costumbre en los ladrillos dominicales, no trato, pues, de política, con lo que espero que los lectores me agradecerán el descanso merecido. Dice la news, que llaman los americanos a la noticia para parecer más finolis, que en la sociedad de Las Vegas, a cuya ciudad acuden las más distinguidas y acaudaladas señoras para hacerse más ricas o seducir a otro rico, cuanto más forrado mejor, que éstos y casi todos los hombres que acuden a los casinos parecen poner poca atención a las féminas y parece ser que la causa es que se ha despertado una especie de afición a los traseros de las damas, quienes antes ponían mayor atención a esta parte del cuerpo. Uno mismo, que ha estado varias veces en Norteamérica, e incluso en Las Vegas, ha visto cuerpos femeninos bastante menos presentables que los europeos. La culpa, al parecer, es de las dietas. En los EEUU han conseguido con tanta publicidad machacona, que la gente se aficione a la llamada "comida basura" como aquí en Occidente llamamos, y nos vamos acostumbrando. No almuerzan, cenan, desayunan y meriendan como los europeos, a su hora y con comida equilibrada, sino a base de hamburguesas, perros calientes y otras viandas cargadas de grasa y de cosas raras. Y, naturalmente, cuando pasean por la Quinta Avenida de Nueva York, unas lo hacen con culos gigantescos y otras con culos insignificantes, los que en el Toscal denominan culito pollo. Y claro, esta irregularidad de traseros no gusta a los gringos, que dice mi compañero Ricardo Peytaví, sobre todo a los que vienen a Europa y contemplan los finos culos franceses, tan bien hechitos, los culos de peineta, tan atractivos como los de las sevillanas, y un catálogo que pasa por los voluminosos, pero bien trazados traseros de las suecas y las alemanas.
Total, que aquellas mujeres de EEUU que van a Las Vegas a menesteres de conquista han decidido pedir a las autoridades sanitarias y de las otras que, ya que se realizan trasplantes de corazón, de riñones, de hígado y hasta de articulaciones, ¿por qué no se hacen también trasplantes de traseros, que son más fáciles y la donante no tiene que cascarla para poder ceder el cacho culo que se precisa, quizás de los trozos que sobran al reducir los culos en otras operaciones. Pues eso.
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