Al buen hacer de la poesía
Hace unos días recibíamos con alegría la noticia del resurgir de la tertulia decana de Canarias, Garoé. Una gran satisfacción nos embarga al poder contar con dicho colectivo de poetas, ya que por su trayectoria siempre ha destacado en calidad y buen hacer. Dicha tertulia quedó suspendida hace unos años. Hoy renace ante nosotros de la ilusión y compromiso con la misma que todos sus nuevos componentes han puesto para darle la relevancia y valor cultural que la misma cosechó en su momento. Los nuevos componentes de la Tertulia Garoé han sido capaces de rescatar esa esencia que sólo tertulias de la categoría de ésta saben llegar a todos los amantes de la buena poesía. Esperamos que en breve podamos deleitarnos con su trabajo.
Un seguidor
Siempre
Un reciente artículo publicado en el periódico económico Expansión y que suscribe el actual Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, el español Joaquín Almunia, nos ilustra acerca de la trascendencia de la creación en el año 1999 de la Unión Económica y Monetaria (UEM) y la instauración en 2000 de la nueva moneda, el euro, en 15 países europeos y pronto en 16 con la incorporación de Eslovaquia, lo que significa su adopción por más de 320 millones de habitantes, algo impensable pocos años antes, al tiempo que se congratula de su indudable éxito. Y una buena muestra de ello es el comportamiento ante "las actuales turbulencias económicas provocadas por el incremento en los precios de la energía y de los alimentos", así como otras consideraciones económicas y financieras, para concluir con que "el euro está aquí para siempre".
¿Para siempre? ¿Qué entiende el Sr. Almunia por "siempre"? Lejos de mí queda juzgar estas palabras dada mi casi total ignorancia en temas de economía y de mercado, en los que el Sr. Almunia, ex ministro con Felipe González y efímero secretario general de su partido, es sin duda un experto. Pero he vivido algo más que él y sé algo, no mucho, de historia. Sin ir más lejos, nuestra peseta, vieja de un centenar de años, ha desaparecido junto con otras muchas hasta más antiguas. Todos hemos estudiado la desaparición de imperios como el de los griegos y romanos, o el nuestro, donde el sol no se ponía en su territorio, y hemos vivido las del austro-húngaro, muy recientemente el de la URRS y, sobre todo, el del británico, instituciones todas ellas que, para los habitantes de cada uno de ellos, habrían de durar toda la vida, es decir, para "siempre".
Igual que desaparecen países e imperios, otros nacen en regiones donde nunca pensaron que podrían surgir, y así tenemos tantos nuevos países en África y la desmembración del imperio ruso con la creación de nuevas naciones, que nadie podrá vaticinar que durarán para "siempre".
¿Y el euro sí va a durar para siempre? Claro que ese "siempre" puede que esté limitado a nosotros mismos y a nuestros hijos, pero ¿lo verán morir nuestros nietos? Siento no tener los dotes de adivino del señor Almunia.
José Mª Segovia Cabrera
(Madrid)
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