EL PRÓXIMO MIÉRCOLES, el presidente de Canarias, Paulino Rivero, tendrá la oportunidad de decirle al presidente Zapatero que ni el Gobierno canario, ni Coalición Canaria, a pesar de las manifestaciones de algunos de los dirigentes de esta formación política no apuestan por remedar a los nacionalismos segregacionistas, sino que van a seguir la trayectoria que los ha caracterizado desde la transición política, de demostrada lealtad constitucional.
Sería una buena forma, Pepe Ignacio, de comenzar una etapa de diálogo más constructivo entre el Estado y el Gobierno de Canarias, en un momento de crisis para todos. Crisis económica, crisis política y crisis constitucional. Porque no sólo del presente deberían hablar. Es decir, de las deudas del Estado con Canarias, sino del futuro que Zapatero pretende para el conjunto de España y sus diversos territorios.
De ese futuro hacia el que hasta el líder del PP, Mariano Rajoy, dice a sus compañeros que hay que moverse. Entre tanto, Zapatero sigue impulsando el cambio de régimen en medio de grandes proclamaciones de respeto a la legalidad constitucional, pero hasta el momento sólo habla con hechos que bordean o interpretan esa legalidad a su conveniencia. Sin dar oportunidad a que los españoles se pronuncien sobre ese cambio, según establece el texto constitucional.
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Si Rivero da garantías a Zapatero de que ni su Gobierno, ni su partido se mueven hacia esa propuesta de hacer de Canarias un "Estado libre asociado", como han pedido varios dirigentes de Coalición Canaria, tendrá derecho a recibir a cambio del presidente del Gobierno del Estado las mismas garantías de que es firme la disposición manifestada por algunos miembros del Gobierno de la Nación , asegurando que "frenarán en seco" la propuesta de referéndum formulada esta semana por Ibarreche para el País Vasco. De otro modo, se confirmaría que lo que Zapatero propone es llevarnos a una confederación de territorios asimétrica. Es decir, en la que se consagrara la desigualdad entre los ciudadanos españoles, en según qué territorios residan y con qué medios estén dispuestos a obligar al Estado a que atienda a sus justas o injustas reivindicaciones.
Rivero no puede salir de la entrevista con Zapatero con las manos vacías, porque el espectáculo de lo acaecido hasta ahora es lamentable: los territorios que más presionan al Estado, sea por la violencia etarra o por el peso de los votos de su territorio en la conformación de las mayorías del Gobierno de la nación, son los que se llevan el gato al agua en la financiación y en la transferencia de competencias, con lo que se ha ido construyendo esa España desigual y asimétrica, tan contraria a la que diseñó y puso en marcha la Constitución de 1978. Y, no nos engañemos, Pepe Ignacio, a la configuración de esa España caótica han contribuido con sus propuestas tanto los nacionalismos periféricos como los partidos de ámbito nacional, incluido el PP, que dio ventajas al PNV en el cupo vasco que sirvieron de base a todas las reclamaciones que vinieron después, y en especial las del Estatuto catalán y la llamada cláusula Camps del Estatuto valenciano.
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Así que la entrevista de Paulino Rivero con el presidente del Gobierno de la Nación no puede ser más oportuna, ya que, aparte de obtener información sobre "qué hay de lo mío", es decir, de las obligaciones pendientes del Estado con Canarias, tendrá oportunidad de preguntarle a Zapatero sobre en qué contexto constitucional estamos moviéndonos. Si en el de una reforma solapada de nuestra Carta Magna, pactada entre el Estado y los partidos gobernantes en cada territorio, a espaldas del pueblo en el que reside la soberanía, o estamos en una deriva sin rumbo por un camino en el que no hay lugar para todos y en el que quien más espacio ocupe es el que podrá pasar, dejando al resto de los caminantes al borde de la cuneta, si no del precipicio.
No debería desaprovecharse la entrevista centrándose en una discusión exclusiva sobre policía canaria sí o no. Ya se ha adelantado el ministro del Interior a decir que no, y el líder de los socialistas canarios a secundarlo. Eso de la policía canaria, Rivero debería aceptar, que "del enemigo, el consejo". Y arrumbarlo en el baúl de los recuerdos para mejores tiempos. Porque lo que urge es la economía. La financiación de esta España desigual y asimétrica. Y el papel, las ayudas y las aportaciones que Canarias tendría en su nuevo Estatuto, en el caso de que el Tribunal Constitucional acabe de dar su visto bueno a la desigualdad de trato entre los territorios componentes del Estado, sancionando como constitucional al Estatuto de Cataluña.
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Porque eso es lo que está en juego: qué tipo de Estado y de nación vamos a ser. Si una confederación desigual y asimétrica de "Reinos de Taifas", o un Estado moderno en el que la solidaridad y la igualdad entre los territorios que lo integran sean los principios que impregnen las decisiones de las autoridades de todos ellos.
Treinta años después de la aprobación de la Constitución, hemos vuelto a todos los "demonios familiares" que aquella quiso enterrar. Y lo peor no es que hayan vuelto, sino que vuelven, Pepe Ignacio, como bandera de unas juventudes radicalizadas que no tienen conciencia de lo que están perdiendo, porque les han enseñado todo lo contrario a lo que significó la Constitución de 1978, en cuanto a espíritu de superación de las dos Españas. No sólo están perdiendo la riqueza de formarse en el espíritu de la unidad y la solidaridad, sino que tienen una formación que no los prepara para este mundo global y competitivo con el que deben enfrentarse, sino que los devuelve a un mundo primitivo y tribal, en el que sólo saben hacer uso de sus más bajas pasiones, exhibiéndolas por internet, como un preludio tétrico de la violencia e injusticia que presidirá sus vidas, gobernados por políticos sin escrúpulos ni valores.
Me voy, Pepe Ignacio, al taller unos días para prepararme a pasar la ITV en breve. A ver si puedo reparar los amortiguadores de este baqueteado armazón de mi esqueleto, por si alcanzase a ver lo que el futuro inmediato nos depara y podértelo seguir contando desde aquí. En todo caso, allá donde te encuentres, mientras me revisan también los goznes de mi tracción mecánica, ya recibirás noticias de lo que por acá acontece, desde este tu antiguo y renovado periódico que con tanta generosidad alberga cada semana la correspondencia que te envío.
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