Sáhara Occidental
Si hay algo que realmente me sorprende en este mundo es la entereza y la capacidad de recuperación del pueblo saharaui. Como una enfurecida tormenta de arena del Siroco todos, absolutamente todos, han descargado la ira de su hipócrita incoherencia sobre la causa saharaui, que se mantiene inquebrantable como una solitaria bandera izada en mitad del desierto de la injusticia.
La cuarta ronda de negociaciones entre Marruecos y el Sáhara Occidental terminó en marzo de 2008, sin llegar a acuerdos más allá que el de seguir dialogando (Rabat y el Frente Polisario llevan a cabo negociaciones directas desde junio de 2007 bajo los auspicios de la ONU).
¿Qué esperanza le queda al pueblo saharaui después de 33 años de ocupación marroquí, de 33 años de exilio en los campamentos de refugiados de Tinduf; y después de 17 años de la firma del tratado de paz, en 1991, que incluía el cese del fuego y la celebración de un referéndum de autodeterminación? ¿Qué esperanza le queda al pueblo saharaui después de las sistemáticas violaciones de los derechos humanos en los territorios ocupados del Sahara Occidental, corroboradas por la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos, después de las detenciones arbitrarias e ilegales, del hacinamiento de los presos políticos saharauis, de las torturas y desapariciones, repetidas de forma sistemática hasta el día de hoy, y después del absoluto y sepulcral silencio de la comunidad internacional?
¿Y qué hace España al respecto, principal responsable de la situación del pueblo saharaui, desde que firmase en noviembre de 1975 los Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los que entregaba el Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania? Pues continúa con su política de vender y regalar a precio simbólico armas a Marruecos desde 2005 a 2008 de manera sistemática e ininterrumpida. Continúa rindiendo una patética pleitesía a la monarquía dictatorial marroquí y a sus desplantes políticos, como el de anular a última hora la visita del presidente del gobierno español a Marruecos el pasado 6 de mayo.
¿Y qué hace la Unión Europea al respecto? Pues, según declaraciones de la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero Waldner, el acuerdo de conceder a Marruecos un "estatuto avanzado" podría ser finalizado bajo la presidencia francesa de la Unión Europea , que comenzará en julio de 2008. La fórmula de estatuto avanzado se concede en el marco de la política de vecindad aprobada por la Unión Europea en 2003. Me pregunto si para que un país alcance dicho "estatuto avanzado" es necesario que éste respete los derechos humanos, los valores de la Unión Europea y por tanto la legalidad internacional.
Damián López López
Prioridades
La lengua inglesa, tan rica y variada ella, tan socorrida y llena de exactas acepciones que califican exactamente lo que las ideas pretenden expresar, tiene una que viene al pelo: "Let's faces". Lo que podría ser traducido por demos la cara, literalmente, pero "dejémonos de tonterías, es la más apropiada, desde mi punto de vista argumental.
Pues sí, a dejarnos de boberías. La crisis está cebada en nosotros, y es absolutamente galopante, lo que supone una novedad, ya que yo he vivido tres gruesas, pero que se desmorone el sombraje en seis meses, eso es nuevo, así que debemos suponer que nos mentían bellacamente para llegar a ganar las elecciones, y que eran ciegos tuertos todos los que decían, y algún despistado pelota aún sostiene, de que aquí tenemos el hálito inodoro de ZP que nos protege, como el incorrupto brazo hacía con el otro, y que no pasa nada. Que estamos en "nosequé" puesto estratosférico mundial y que crecemos a "nosecuántoporciento" trimestral. Malos.
Entonces, si ya la economía está en reversa, si los precios de las propiedades están bajando, si los sueldos se están restringiendo, si las horas extras o simplemente los suplementos desaparecen, si el paro -con cien kilos de maquillaje- está llegando a los tres millones, y subiendo; si las empresas se están sumergiendo -donde pueden-, si la recaudación fiscal está descendiendo en caída libre, si las prestaciones están disparadas, ¿qué hacen las autoridades para paliar y defender a los más débiles? Nada sería bueno o menos malo. Lo que hacen es hundirlos más.
En estos momentos no son los funcionarios, ni los cargos públicos, ni los técnicos especializados por cuenta ajena, ni los empleados de multinacionales, ni de grandes superficies, ni los de sectores estratégicos, ni los protegidos por sindicatos demoledores de empresas los que necesitan ayuda. No, los más sensibles en este momento son los discapacitados, los enfermos, los dependientes, los autónomos, los pequeños empresarios, los pequeños comerciantes, los que trabajan a pecho descubierto en sectores comerciales a comisión, los que no tienen quién les garantice un sueldo mínimo, ni unos incentivos que les permita vivir con dignidad. Esos que son los primeros que sufren el embate, la primera línea de fuego, la carne de cañón de las crisis.
¿Y vemos que se les dispensa de la barbaridad de normas incumplibles, de impuestos impagables, de tasas, de exacciones, de tributos, de cánones, de recargos en energía, en combustibles, en transportes, en comunicaciones, etc., etc., etc.?
Claro, si no se reconoce nada, no se aplica nada. Negar la realidad les es rentable.
Pues no, ni se establecen prioridades, ni se atenúan las consecuencias, ni se aplica la estrechez de cinturón, ni austeridad, ni control de gasto, ni rebaja de emolumentos.
El Ministerio de Igualdad es una tremenda soplagaitería, pero, ya que está, que nos iguale con los que están a salvo de las crisis y quieren seguir siendo mantenidos sin cambios ni menguas. Ya verán cómo a esto no nos igualan. Eso votaron, eso tenemos.
A reflexionar.
L. Soriano
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD