El recinto que ocupa el polvorín, con 130.000 metros cuadrados, está completamente vallado y vigilado por cámaras de seguridad situadas estratégicamente en todo el espacio que ocupa la instalación. En su interior alberga cuatro naves cubiertas de tierra y semisubterráneas en donde se dividen los diferentes materiales que se custodian en el polvorín, concretamente la pólvora o el explosivo, los detonantes y la carga, cada uno de ellos separado en naves diferenciadas por motivos de seguridad. Es la Guardia Civil, a través de la sección de Intervención de Armas del Cuartel de Santa Cruz de La Palma, la que se encarga de la custodia de estos materiales, aunque no en presencia constante en el recinto. El sistema de vigilancia permite controlar la zona desde la lejanía y los efectivos se personan en el polvorín cada vez que se abre el mismo para extraer de su interior material explosivo a utilizar en cualquier punto de la Isla. En ningún momento se pueden utilizar explosivos en La Palma no procedentes de este espacio. Son los empleados de la empresa los que se encargan de abrir la instalación en presencia de la Guardia Civil, que además acompaña al transporte del material detonante hasta el punto autorizado para su uso en cualquier parte de la Isla.