COLPISA, Bogotá
Con "Tirofijo" muerto, ha aumentado la esperanza de que el gobierno de Álvaro Uribe y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) acerquen posiciones para buscar un acuerdo humanitario y luego abrir un proceso de paz. Aunque la nueva dirección guerrillera dijo que mantenían su disposición a dialogar, el ministro de Interior y Justicia, Carlos Holguín no se quiso andarse por las ramas y ad-virtió: "Si Cano no negocia, lo exterminamos".
"La paz para el que la quiera y la lucha frontal para quienes delincan", añadió Holguín. Y refirmó que "si quiere obstinarse como ha sido la política de las FARC y como fue la actitud de (Manuel) "Marulanda", de mantenerse en la guerra y en la criminalidad, pues está también la total decisión del Gobierno, de las Fuerzas Armadas y de la Policía de perseguirlo, hostigarlo y reducirlo".
La misma idea fue expresada por Juan Manuel Santos, titular de Defensa. "La puerta de la paz está abierta siempre y cuando la guerrilla quiera negociar de buena fe, y tenga la férrea voluntad de llegar a un acuerdo, dejando cualquier actividad terrorista", dijo ayer.
Precisamente ayer mismo, un tribunal de Villavicencio y otro en Antioquía impusieron "en ausencia" a "Cano" -y también a "Marulanda"- dos condenas de 40 años de prisión por "homicidio agravado" por la ejecución de un grupo de guerrilleros disconformes y por el secuestro y posterior muerte en cautividad del go-bernador de Antioquía Guillermo Gaviria y su asesor de paz Gilberto Echeverri entre 2002 y 2003.
Un rayo de luz
No obstante, entre las familias de los cientos de personas secuestradas la ascensión a la jefatura del grupo de "Alfonso Cano", considerado como partidario de la opción política, da un rayo de luz al final del túnel que ven ahora el principio del fin del grupo armado que durante 44 años ha asolado al país que ha sufrido en ese periodo la muerte de 300.000 personas por la violencia.
Para Astrid, hermana de la ex candidata presidencial franco-colombiana Íngrid Betancourt, secuestrada en 2002, su designación devuelve "la esperanza" a no asociarlo con la línea "guerrerista".
Junto a su madre, Yolanda Pulecio, emitió un comunicado en el que lo definieron como un "hombre culto y progresista" y le pidieron "empujar a la Historia liberando a Ingrid Betancourt y a los otros tres rehenes civiles".
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