1.-Yo, que no creo en casi nada, no me puedo dirigir a los dioses en busca de la inspiración. O sí puedo, pero no me escuchan. ¿Ustedes han leído los periódicos? ¿Han visto el tedio que transpira esta sociedad, entregada a la crisis, conforme con la desventura, sin fuerzas para seguir luchando? Bueno, a lo mejor exagero un poco, pero escasas veces en mi vida profesional he visto tanta sombra en los medios de comunicación y tantos brazos caídos en la población de esta tierra nuestra. Parece como si estuviéramos conformes con nuestra suerte y nos contentáramos tan solo con respirar. Yo mismo he caído en una profunda crisis de ansiedad cuando veo todo esto tan calmado y tan revuelto al mismo tiempo. ¿Han visto la cara de iluminado que se le ha puesto a Zapatero ? ¿Han visto el rostro de tristeza de Rajoy ? ¿Han visto el careto ausente de los líderes nacionalistas canarios, divididos, sin horizontes, con un lejano congreso que se celebrará cuando ya nadie recuerde su fracaso electoral?
2.- Me han invitado a Valencia, al congreso nacional del PP, pero creo que no iré. No me quiero morir de tristeza viendo cómo se despedazan unos a otros, como ocurrió con la UCD, que feneció víctima de una guerra fratricida implacable, como todas las guerras fratricidas. La derecha urdía tramas contra los socialdemócratas y éstos despedazaban a los liberales. Lo mismo le está pasando ahora a Rajoy y a su tropa de egoístas, mercachifles y mediocres. En realidad, España siempre ha sido así. El otro día leí un resumen de las cartas cruzadas entre Ortega, Marañón y Unamuno . Ellos resultaron clarividentes al analizar una España que siempre ha sido de pandereta, desde que se inventó la pandereta.
3.- Pido a los dioses inspiración, pero no me escuchan y me han hecho cómplice del tedio. Ya no sé por dónde empezar a leer los periódicos, escuchar las noticias, analizar la situación de un país en donde las cámaras llegan antes que la policía, lo cual se me antoja el colmo del disparate. Asisto, con temor, al espectáculo de cómo se destroza la derecha ante el contento de la izquierda, que en vez de lamentar cómo media España se va a la puñeta se regocija porque cree que va a perpetuarse en el poder. A la vista de tal actitud, no sé si tirarme de cabeza al cráter del Teide o irme a vivir a la Isla de Lobos. ¿Ustedes qué opinan?
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