L.C., S/C de Tenerife
Mónica Ruiz Pons, pediatra y responsable de la Unidad de nutrición y metabolismo pediátrico del Hospital de La Candelaria, participó ayer en una jornada sobre endocrinología y nutrición pediátrica de la Academia de Medicina. Su conferencia se tituló "Obesidad infantil. Aspectos epistemiológicos".
-¿Cuál es la situación de Canarias en obesidad infantil?
-Canarias tiene el índice de obesidad más alta de toda España y está muy cercana a los índices que tienen los americanos. Y a España, dentro de Europa, sólo la superan Italia y Malta. La cuenca mediterránea tiene los índices de obesidad más altos en Europa.
-¿Cuáles son las causas?
-El cambio de vida, e influye mucho la actividad física y la alimentación. Sobre todo el que tenemos menos gasto energético porque nos movemos menos.
-¿Qué hay que hacer para luchar contra la obesidad infantil?
-Hay que intentar fomentar mucho la actividad física. Los niños cada vez se mueven menos porque ya no tienen que ir caminando al colegio y porque están todo el día viendo la televisión o con las consolas. Y también modificar los hábitos alimentarios. Aquí tiene mucho que ver la industria alimentaria y hay muchos factores que contribuyen. Hay cantidad de productos que se depositan en el mercado y que no tienen ningún tipo de limitación.
-¿Qué hace falta en las ciudades para combatir esa obesidad?
-Más seguridad vial, más carriles-bici y más sitios donde los niños tengan una actividad recreativa. Más parques, más centros deportivos, más piscinas... El problema de los espacios dentro de las ciudades es importante. A los niños es fácil fomentarles su movimiento, pero la mujer se incorpora al trabajo y tiene menos tiempo para coger el coche y desplazarse para llevar a su hijo a un centro que está lejos para que pueda desde pegarle patadas a un balón a tirarse por un tobogán.
-Es difícil alimentarse bien al precio que está la comida sana.
-Es lo más caro, pero hay otras alternativas: un pescado congelado. Pero sí es verdad que se han encarecido, por ejemplo, la fruta y la verdura en Canarias. Las alternativas no son alimentos más baratos pero que tienen una mayor densidad calórica y un escaso valor en cuanto al contenido de nutrientes.
-¿Cómo podemos acabar si no ponemos freno a la obesidad?
-La Organización Mundial de la Salud la declaró epidemia en el año 98 e incitó a todos los países miembros a que empezaran a llevar una serie de estrategias para prevenir que no tuviéramos más obesos. Ya hay gente que habla de pandemia, porque en los países en vías de desarrollo se da la paradoja de que tienen muchos niños malnutridos y casi el mismo número de niños obesos. La obesidad tiene un crecimiento de un 0,5% anual y o le metemos mano o nuestras generaciones van a ser generaciones que vivan peor, que vivan menos y con muchas enfermedades crónicas asociadas.
-¿El Gobierno de Canarias está haciendo todo lo que puede contra la obesidad?
-Yo creo que no. Hay que hacer un esfuerzo de coordinación a partir de todos los estamentos: sanitario, familiar y escolar. La labor preventiva no se está haciendo porque no hay una coordinación y tampoco hay una iniciativa clara y directa desde la consejería a niveles de pediatría.
-¿Cuáles son los problemas que puede tener un niño obeso?
-La obesidad no es un problema estético, sino que tiene una carga de enfermedad asociada muy importante. Un niño obeso tiene cuatro posibilidades más de ser hipertenso, tres posibilidades más de ser diabético. Nosotros tenemos aquí niños pequeños con tratamiento farmacológico por una hipertensión, por ejemplo. Hay que desmentir lo de la forma redondeada y el niño sano y hay que empezar a hacer una labor preventiva desde edades ya preescolares. Después, la posibilidad de que niños que tienen una obesidad se perpetúe a través del tiempo es cada vez mayor.
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