EL DÍA, La Laguna
Los empleados de Urbaser tuvieron este año el privilegio de pisar las alfombras del Corpus y luego barrer los materiales con los que fueron confeccionadas, ya que la procesión no salió por una intensa lluvia caída sobre la ciudad.
Bien porque Urbaser no lo tuvo previsto o porque los propios barrenderos prefirieron no ponérselos ante la prisa que su empresa les mete para limpiar la ciudad, lo cierto es que dichos trabajadores tuvieron que recoger los residuos con rapidez para evitar que se tupieran las alcantarillas, sin proteger sus cuerpos con chubasqueros, resultando muy empapados.
Ello fue calificado por determinados ciudadanos como una tarea laboral lamentable y añadieron que "Urbaser tenía que haber velado primero que nada por la salud laboral de sus trabajadores".
La empresa de limpieza recogió de las calles más de 40 toneladas, para lo que utilizó 3 camiones de 21 metros cúbicos, 3 barredoras grandes, 3 barredoras pequeñas, 1 furgón, 2 hidrolimpiadoras y 3 cubas de 8 metros cúbicos de capacidad.
Las autoridades abandonaron la iglesia de La Concepción provistos de paraguas y en sus coches oficiales y hasta un encargado de Urbaser dirigió con gestos el trabajo de unos barrenderos, en los que el agua traspasó sus ropas y llegó hasta sus huesos, lo que podría provocar un estado gripal en los próximos días de más de uno.
Hasta las cinco de la tarde, el trabajo de los alfombristas pudo ser admirado por miles de personas, y los laguneros con más humor dijeron que "la lluvia que cayó sobre La Laguna fue un castigo del Señor para que los representantes del Cabildo catedral no vieran ni pisaran las alfombras" por haber considerado que "no son una tradición histórica ni cultural", lo que fue ampliamente criticado.
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