EFE, Adis Abeba
El Tribunal Supremo de Etiopía ratificó ayer la pena de muerte impuesta al ex dictador Mengistu Haile Marian por el delito de genocidio, según fuentes judiciales. El presidente marxista, que vive en Zimbabue desde 1991, había sido sentenciado a la pena capital en diciembre del 2006, pero había apelado ante el máximo tribunal, que ayer ratificó la condena.
El fiscal general, Joseph Kiros, dijo que es difícil que se ejecute la condena, porque Mengistu no parece tener intención de abandonar Zimbabue y el presidente de ese país, Robert Mugabe, no ha mostrado disposición para extraditarlo.
"Ya se pidió su extradición cuando salió la sentencia en 2006 pero Mugabe se negó. Ahora volverá a pasar lo mismo", afirmó Kiros refiriéndose al proceso, que comenzó hace 14 años. "Aún así, en mi opinión, tanto él como los otro 18 componentes de su gobierno, también condenados a muerte, merecen el veredicto que se les ha imputado", agregó.
Mengistu, el más destacado de los oficiales del Derg, la junta militar que gobernó en Etiopía entre 1974 y 1987, tomó el poder tras el derrocamiento del emperador Haile Selassie, con el respaldo de la URSS.
Pese a que los primeros años de su mandato están marcados por violentas ejecuciones de opositores cuyos cuerpos sin vida eran abandonados en las calles, todavía algunos etíopes salen en su defensa.
Mikias Makonnen, relaciones públicas de uno de los programas de desarrollo conducidos por el actual Gobierno, considera injusto el que se acuse a Mengistu de crímenes que siempre ha negado haber cometido. "Le he escuchado muchas veces decir que es inocente de esas muertes. Yo creo que eran los que estaban bajo su mando los que lo hacían".
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