Madrid, EFE Quienes viven en las comunidades del norte de España y en Canarias consumen más aceite de oliva que los andaluces y los residentes en otras regiones del sur, que además comen menos frutas frescas que sus vecinos norteños.
Los cántabros, con 13,8 litros de aceite de oliva por habitante y año, encabezaron la lista de los grandes consumidores de este producto en 2006, seguidos por asturianos, castellanoleoneses, canarios y navarros, que superaron los 9,2 litros de media, según datos del informe "La Alimentación en España", comentados hoy por María Teresa García, de la Escuela Nacional de Sanidad, con motivo de la celebración mañana del Día Nacional de la Nutrición.
En las últimas posiciones se encuentran castellanomanchegos, murcianos, valencianos, extremeños y andaluces, cuyo consumo está por debajo de la media.
En el sur y especialmente en Andalucía, "puede que se fría demasiado", mientras que en el norte se consume mucho el aceite crudo, un hábito más sano, ha señalado García.
Castellanoleoneses, catalanes y cántabros son quienes más fruta fresca consumieron y murcianos, quienes menos (ingirieron la mitad que los castellanoleoneses, 63,7 kilos frente a 119,9).
En los últimos puestos figuran Baleares, Canarias, Valencia, Extremadura y Andalucía.
Mayor es la diferencia entre la cantidad de hortalizas frescas que comieron los catalanes, 77,2 kilos anuales, y los más reticentes a estos alimentos, los riojanos (37,8 kilos).
La forma de cocinarlos es importante y, a la hora de utilizar la parrilla, en Levante se hace de forma más saludable que en el interior, al añadir el aceite sólo al final, ha comentado García.
En el norte "hay una tendencia negativa a consumir cantidades excesivas de carnes rojas", que aportan más colesterol que las de ave, ha subrayado García.
Castilla y León, Navarra y Aragón son las comunidades donde más carne se consume.
Es negativa la moda de realizar barbacoas frecuentemente, ya que algunas, sin extractores, pueden no ser saludables si se usan con frecuencia, porque el carbón o la llama queman la grasa que cae y los subproductos vuelven al alimento en forma de vapor y, además, se sacia a la familia con grasas animales, ha señalado García.
García da un consejo: preparar siempre patatas asadas, un producto con nutrientes importantes en la piel.
Los dos archipiélagos y Murcia se sitúan a la cola en el consumo de pescado, (casi diez kilos por debajo de la media de 28,2), y en el interior se sitúan tres de las seis comunidades más aficionadas al pescado (Cantabria, Castilla y León, Asturias, Galicia, Aragón y Navarra).
La experta ha señalado que quienes hacen un consumo más saludable de grasas son los adultos jubilados, sin hijos o que viven solos, porque tienen un mayor poder adquisitivo, asocian a su niñez la cocina mediterránea y saludable y se cuidan porque suelen presentar patologías.
Los padres cuidan más la dieta cuando sus hijos tienen menos de catorce años y cobra fuerza la tendencia de primar los alimentos de preparación rápida, como las poco saludables patatas congeladas, que contienen grandes cantidades de grasa, las salsas envasadas y las cenas a bases de fiambres, y los de "consumo simbólico" -alimentos transformados para asemejarse a otro símbolo de un estatus elevado, como la gula-.
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