EL DÍA, S/C de Tenerife
Pese a que la tendencia en el consumo de áridos a nivel nacional fue bajista a lo largo de 2007, que cerró con un descenso del 1,3% respecto al año 2006, la producción de áridos en el Archipiélago se incrementó un 2,2% pasando de los 19,5 millones de toneladas a los 19,9, según el informe estadístico anual de la Asociación Nacional de Empresarios Fabricantes de Áridos (Anefa), hecho público ayer.
De este modo, en términos generales Canarias aportó el 4% de la producción nacional de áridos en el transcurso de 2007, equiparada con las comunidades autónomas de Navarra y Aragón, que registraron idénticos porcentajes.
A la cabeza del país se mantienen Andalucía, con un 19% del total, Cataluña (14%), Valencia (12%) y Madrid (9%), que juntas acumularon más del 50% de las 551 millones de toneladas extraídas durante el año pasado.
En cuanto al consumo per cápita de áridos para la construcción, la media estatal se situó en las 10,9 toneladas por habitante y año, frente a las 10,1 de las Islas, que se coloca en la quinta comunidad con menor índice.
A pesar del cambio de ciclo que se ha iniciado, el sector de los áridos continúa consolidado como la actividad minera más importante en España en cuanto a volumen de producción, número de explotaciones y empleo total generado, directo más indirecto.
Según los últimos datos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, recogidos en la Estadística Minera, se registran unas 2.500 explotaciones de áridos censadas, de las que unas 1.170 son canteras (46,8%) y unas 1.330 son graveras (53,2%). De estas explotaciones, se estima que cerca del 80 % están activas.
La producción media se sitúa en torno a 273.500 toneladas, mientras que el empleo total generado por el sector asciende a 84.750 trabajadores, de los que 13.950 lo son de manera directa.
En base a la tendencia de los principales indicadores del sector de la construcción en el primer trimestre del año, las previsiones para el bienio 2008-2009 auguran que se producirá un ciclo de reducción de la actividad. Así, se estima que en 2008 decrecerá sobre todo por el receso de la edificación residencial, aunque la magnitud variará en cada comunidad, en función de las medidas adoptadas por las administraciones, promoviendo la licitación de obra civil.
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