QUERIDAS DAMAS: Teníales preparados unos agradables trabajos para este florido mayo, pero el deambular de esta nación llamada España, de momento, me obligó a suspenderlos. Lo siento porque los sustituyo por la cosa política de estos días históricos que estamos sufriendo. Y para que a ustedes no les resulte muy engorroso se los voy a exponer en cuatro entregas: la crisis del Partido Popular; el afianzamiento del PSOE; el jefe de Gobierno; y la aceptación y sumisión de este pueblo llano, soberano y? algo ap.ll.bobado. Así de claro y perdón por el adjetivo calificativo tan palabrotero.
Empiezo entonces por el reciente panegírico de S.M. el Rey al presidente del Gobierno de que, aparte de buena persona -que eso se le dice a todo el mundo-, destacó: "Sabe lo que hace y a dónde va". Por lo que no sólo estoy de acuerdo con el Rey, sino que Zapatero sabe adónde nos quiere enviar a todos, ¡vaya si lo sabe! En cuanto a que no divaga, surgen mis dudas, ya que el que no divaga ni un ápice, porque lo tiene muy claro, es Ibarreche, con el que, mal que me pese, tengo que estar de acuerdo. Y es que el separatista se extraña de que Zapatero no quiera pactar con él -presidente de una autonomía constitucional- lo mismo que había prometido a la organización terrorista. De lo que se deduce que el que no divaga es el independentista, porque tras dos horas y media en la Moncloa la cosa no fue bien ni mal, sino peor todavía: ¡igual que siempre! Y es que de aquellos lodos con los asesinos nos vienen estos cementos nacionalistas.
Y es ahí, precisamente, donde empezó el problema del Problemático Partido Popular, porque a la nueva política de ser complacientes y simpáticos con este gobierno fofo, vino el golpe de estado de María San Gil: "¡Cuidado con los nacionalistas, porque hay nacionalistas y nacionalistas!". Más claro el agua, pero como me lee gente joven les he de explicar que hay nacionalistas constitucionales y nacionalistas separatistas.
Y así, más que separado, desgajado, el principal partido de la oposición, porque ya no se trata de un debate político, sino de enfrentamientos personales, que escribiendo estas dudosas líneas no sé qué nuevo habrá ocurrido cuando salgan al aire. Al aire, al viento y con el peligro de esfumarse en ese tifón lleno de traiciones, felonías, plantes y desplantes de una larga lista de hombres y mujeres, barones y fontaneros, activos o históricos, que da la sensación de que cada uno va a lo suyo y? ¡sálvese quien pueda!
Y la primera salvación pudiera ser, ¿quizá?, la dimisión irrevocable de ese presidente serio, educado, correcto y hasta ahora coherente, pero que, acorralado como Rambo, se defiende en su solitaria trinchera. Don Mariano: la política -usted lo sabe mejor que yo- es así de puñetera, y ahora usted en el popular partido resulta de lo más impopular. Tan puñetera, por ejemplo, no por la crítica -que eso allá cada uno- sino por el ataque furibundo, desaforado y visceral por parte de dos (2) de los medios de comunicación que antes de las elecciones estaban incondicionalmente a sus pies. ¿Pero no le decían estos dos, ¡coño!, que había que poner caras nuevas, porque Zaplana, Acebes y demás prole estaban quemados? ¡Ah, entiendo!, las caras nuevas que ellos quisieran. La España de los medios de presión.
En la del esperpento, ¿a quién pondrían ahora como gran salvador: a la hace cuatro días denostada Esperanza Aguirre, por hipócrita; al ingrato Rato por desaparecido; a Pizarro el breve; a Mayor Oreja o a la propia Santa María San Gil? ¿Probamos con Gallardón, regresa Aznar o buscamos un nombre nuevo con unas improvisadas primarias que a los socialistas les salió rana?
En la España de la picaresca, el subterráneo y ambidiestro Gallardón sigue sin manifestarse claramente; Esperanza espeta "esto va fatal", pero con una alegría en su rostro que lo dice todo. Y los que no tendrían que decir nada ahora son el ex presidente Aznar, que mejor estaría dando conferencias en los EE.UU., y callado como un tuso en su Galicia natal el prehistórico Fraga. ¿La España del revanchismo interno?
Ap.ll.bobados unos -les decía al principio- y listísimos otros, porque les pregunto: ¿es normal que todo el pueblo español machaque a la oposición (que ocupa un segundo término en los destinos de la nación) por no haber elegido a sus cargos democráticamente, y hayamos aceptado un gobierno (que es lo importante) a pies juntillas, sin chistar, y que su único hacedor haya sido el presidente Zapatero?
¿Es normal?, pregunto. Eso la próxima semana.
* PP (Preguntador Pertinaz)
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