AGENCIAS, Vaticano/Maribor
El Papa Benedicto XVI solicitó ayer a sus fieles que contribuyan en los esfuerzos de ayuda internacional para aliviar la crisis desatada por la subida del precio de los alimentos.
"Quien quiera que se alimente del pan de Cristo no puede permanecer indiferente ante quienes, en nuestros tiempos, están privados del pan de cada día", explicó el Papa en referencia a la ceremonia de la Eucaristía.
"Este problema es cada vez mas serio y la comunidad internacional está trabajando para resolverlo", declaró el Pontífice en su homilía dominical ante los fieles congregados en la plaza de San Pedro, en Roma.
La Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO) tiene previsto organizar en la capital italiana una cumbre a partir del 3 de junio, en la que se estudiarán las dificultades experimentadas por la subida de los precios de los alimentos esenciales, que han provocado protestas y revueltas en algunos países desarrollados.
En relación con este problema, la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, señaló ayer que, aunque no hay peligro de abastecimiento alimentario en la Unión Europea, los ciudadanos deben comprar sólo la comida necesaria para no tirarla y no dejarse llevar tanto por ofertas como las de "tres al precio de dos".
Fischer Boel respondió así a preguntas sobre el peligro de las existencias de alimentos en las ciudades de la UE, ante la situación mundial de carestía y altos precios de materias primas.
La comisaria afirmó que no cree que haya peligro de carencia de alimentos en la Unión. Sin embargo, Mariann Fischer Boel apuntó que para asegurar mejor la oferta, los consumidores deben adquirir los alimentos "que necesitan" y no comprar un exceso de productos.
Según la responsable de Agricultura del Ejecutivo comunitario, es "demasiado" frecuente la situación en que un consumidor recurre al "tres al precio de dos" para comprar cantidades de productos sólo por su precio, que finalmente no come y se tiran.
Por otra parte, Fischer Boel se refirió a los biocarburantes y dijo que estos combustibles han sido utilizados "como el chivo expiatorio" al que culpar de la subida de los precios alimentarios.
Si bien en Estados Unidos, según la comisaria de Agricultura, un 25% o un 30% de la cosecha de maíz se ha destinado a biocombustibles, en Europa este tipo de carburantes no ha provocado un descenso notable de la producción alimentaria.
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