EL DÍA, S/C de Tenerife
El Ayuntamiento de Santa Cruz utiliza a diario eficientes medios materiales para contrarrestar el perjuicio, estético y ambiental, que ocasiona la habitual práctica de pintar grafitis de forma arbitraria en cualquier superficie del municipio. En lo que va de año, los servicios municipales han borrado pintadas de las fachadas de cuarenta calles de los cinco distritos de Santa Cruz, en algunas de ellas de forma reiterada en un corto período de tiempo.
Este cometido constituye uno de los servicios que desempeña a diario la empresa Urbaser, concesionaria de la limpieza viaria y recogida de residuos. Para eliminar las pintadas emplea mayoritariamente el sistema conocido como hidroborrado a baja presión, de una eficiencia demostrable. Así, por ejemplo, consigue la decoloración de un huevo sin que éste se rompa o la de una cajetilla de tabaco sin que sufra alteración. En algunos casos se combina este sistema con mecanismos más convencionales como los denominados hidrolimpiadores de agua caliente.
Combinación ideal.- La maquinaria de hidroborrado a baja presión funciona a base de una combinación de polvo de calcita, agua y aire, de la que se obtiene un fluido que se proyecta con pistola, a baja presión, sobre la pared a tratar, sin dañarla. Seguidamente la zona se baldea para eliminar cualquier resto de estos materiales. Este mecanismo fue adquirido por el ayuntamiento en el verano de 2006 y desde entonces, pese a que su operatividad está directamente condicionada al tipo de pintada y al material empleado en la misma, ha obtenido resultados satisfactorios en aquellos puntos en los que ha sido aplicado.
La incorporación de este sistema a los servicios municipales de limpieza permitió solucionar los problemas que tenían hasta entonces los operarios cuando querían erradicar grafitis de determinados tipos de superficies, más difíciles de tratar, como la piedra vista. La ausencia de efectos agresivos de este método lo convierte en el medio idóneo para intervenir en el patrimonio histórico protegido o incluso para eliminar con precisión capas finas de pintura.
Eficacia cualitativa.- A pesar del amplio número de calles en los que se aplica este sistema cada día, los responsables municipales recuerdan que el principal atractivo de este equipamiento no es su eficiencia desde el punto de vista cuantitativo sino cualitativo. En este sentido, señalan que "ha sido una inversión de calidad, que no se ha realizado para obtener mucho resultado sino un buen resultado".
El hábito adquirido por algunos "ciudadanos" de pintar en las fachadas del viario público comporta, además de un impacto estético, un considerable desembolso económico. El año pasado, el coste de personal, equipamiento y productos químicos empleados para eliminar, conjuntamente, las pintadas y carteles de puntos no autorizados para esta finalidad ascendió a 99.522,56 euros.
El área de Calidad Ambiental, Seguridad y Servicios Públicos del Ayuntamiento de Santa Cruz, que dirige el concejal Norberto Plasencia, considera que esta práctica es uno de los hábitos que amenazan con mayor frecuencia el objetivo de mantener el municipio en perfectas condiciones de higiene y decoro, en el que están implicados tanto los responsables municipales como un amplio porcentaje de ciudadanos.
En consecuencia, el edil del Consistorio capitalino solicita a la población que lleva a cabo estas prácticas que reflexione hasta qué punto están incidiendo en su propia calidad de vida y en la de su entorno más cercano.
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