Uno casi imaginaba lo que se podía encontrar cuando decidió acercarse al Ríos Tejera para presenciar el último partido en casa del Socas Canarias en esta temporada.
Sin alcanzar a conocer el resultado final, lo que estaba claro era cual iba a ser el postpartido. La respuesta que ha dado el seguidor aurinegro a lo largo de todo el año no podía tener otra reacción que la de un graderío en pie despidiendo a un grupo de jugadores y técnicos que les han dado motivo para sentirse muy protagonistas y para recuperar sensaciones de antaño que les definían como epicentro del baloncesto insular.
Pero esperarlo es una cosa y vivirlo es otra. Es el privilegio de estar. Durante treinta y ocho minutos el guión presentaba un equipo muy superior deportivamente y otro, enfrente, con una actitud y un compromiso digno de la mayor de las humildades. No se rindió en ningún momento. No podía despedirse de su gente sin agotar las posibilidades matemáticas. Sabedores de su inferioridad, vendieron con orgullo su adiós en la competición.
Los dos últimos minutos no se le olvidarán a nadie de los presentes. Incluso Paco García recomendó a su cuadro técnico disfrutar, en una esquina, de esa fotografía. La grada obligó a Alejandro Martínez a salir al centro de la cancha con sus jugadores, le cantó el cumpleaños feliz y le transmitió a él y a sus ayudantes y jugadores, el agradecimiento por una temporada inolvidable.
Tiempo habrá para analizar el futuro de una entidad que ha vuelto a ser referente de diversión y entretenimiento en la LEB. Las segundas temporadas son, tradicionalmente más complicadas, pero que nadie descarte que este equipo tiene toda la intención de seguir creciendo.
Dentro del Ríos Tejera observé a un aficionado, con bufanda amarilla y negra, que, cuando se enteró del triunfo del Tenerife Rural en Lleida, esbozó una sonrisa acompañada de una frase que decía "a intentar la ACB".
Me sentí identificado. Al margen de la alegría por ver el éxito de buenos amigos, la satisfacción se multiplicaba al conocer que, mañana martes, Tenerife tendrá la posibilidad de seguir aspirando a ser plaza de ACB en la temporada próxima.
Sería una gozada que el Tenerife Rural obtuviese plaza para esa final a cuatro en Extremadura este fin de semana. Muy probablemente se encontraría con rivales de mayor potencial deportivo y económico pero no tendría menos posibilidades reales de ser el que se llevara el premio. Hacía mucho tiempo que no volvíamos a estar tan cerca.
Sin embargo el mayor pecado sería hablar de lo que aún no se tiene. Haber ganado en Lleida sólo soluciona el error de hace siete días, pero aún no garantiza presencia entre los mejores.
El partido de mañana está llamado a ser cita obligada para los que verbalizamos la palabra ACB. Es la última responsabilidad, salvo la de los acérrimos seguidores que se desplazarían a Cáceres, que tenemos con nuestro equipo. El Santiago Martín se tiene que llenar. Al margen deben quedar las diferencias en las prestaciones que ha mostrado el equipo en diferentes fases de la temporada. Valoremos lo que tenemos. Estamos a un paso de jugar una fase que nos pone con los mejores.
Conseguir el ascenso ya sólo es posible para seis de diecisiete equipos, y uno de ellos es el Tenerife. Que esta temporada, por presupuesto, no sea una obligación, no quiere decir que no se tengan las mismas posibilidades que el resto. Mañana el Santiago Martín tiene que ser de ACB. No pasemos por alto el privilegio de estar.
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