J.R. HERNÁNDEZ, Tenerife
A pesar de la representatividad del turismo en el engranaje económico del Archipiélago, apenas 82 establecimientos de este sector ostentaban la certificación de calidad UNE 182000 (antigua Q), a finales del ejercicio 2007, según datos de la Asociación Canaria para la Calidad (ACC).
Esta circunstancia, coloca a las Islas a la cola del país en este tipo de distintivos, al ocupar el duodécimo puesto del ranking nacional, encabezado por Cataluña, con 299, Madrid (254) y Andalucía (244), mientras que en el global estatal son 2.119 los negocios que lucen este sello de excelencia.
No obstante, también es significativo que comunidades escasamente vinculadas a la industria turística superen considerablemente las cifras de Canarias, como es el caso del País Vasco, que acumula 213, e incluso Castilla León, con 113, Murcia (102), Aragón (97) y Asturias (96).
Igualmente, es representativo que Baleares, otra de las comunidades con gran tradición turística, únicamente disponga de 65 reconocimientos de esta clase. Aún así, concentra 51 apartamentos y hoteles con certificación UNE 182000, frente a los 34 existentes hoy en día en Canarias.
Precisamente, este es el apartado más ampliamente representado en el desglose de certificaciones en las Islas, al que le siguen las agencias de viajes, con 23; los alojamientos rurales (15); los servicios de restauración (7) y, por último, las oficinas de información turística, que cuentan con tres, dos de ámbito local y una supramunicipal.
Oficinas de información
En comparación con el año anterior, apenas se contabilizan dos empresas o instituciones más con este distintivo. A su vez, mientras resulta destacable la incorporación a este sistema de las oficinas de información turística, ninguna playa, campo de golf, palacio de congresos, autocar de turismo o espacio natural protegido de las Islas ha accedido todavía a esta enseña de calidad.
Además, al contrastar los datos con los de 2006, resalta la entrada de dos agencias de viajes más, pero, fundamentalmente, la reducción de hoteles y apartamentos turísticos, que pierden dos establecimientos, y los servicios de restauración, que también disponen de uno menos.
Al respecto, el presidente de la Asociación Canaria para la Calidad, Alexis Robles, precisa que "cualquier empresa que se someta a un sistema de certificación de calidad es objeto de una auditoria periódicamente".
En concreto, puntualiza que, en el caso de la norma UNE 182000, el seguimiento es anual. Sin em-bargo, explica que la salida de algunas entidades "puede deberse a que no cumple con los requisitos exigidos, o bien porque decida desistir voluntariamente, al entender que no le resulta interesante o no poder asumir el coste que le acarrea mantener un sistema de calidad".
Así, aunque lo habitual es que el que apueste por estas acreditaciones permanezca dentro del sistema, "se dan algunos casos en los que lo abandonan erróneamente, ya que, si está bien implantado, da unos resultados muy positivos". De hecho, recalca que "está demostrado con datos objetivos que aquellas empresas que se lo toman en serio ganan dinero con ello". A su juicio, el problema surge cuando "se llega a la certificación de calidad por la vía de la subvención y no por convencimiento, por lo que, cuando dejan de recibir ayudas por este concepto, optan por salir de él", apostilla.
De esta manera, "lo ideal es que lo vean como una estrategia de empresa". Es más, insiste en que "la mayoría de las compañías que acceden a estos sistemas por este motivo, ni lo abandonan, ni les supone una carga, sino que, al contrario, le sacan gran rentabilidad económica".
Por otro lado, excepcionalmente, la picaresca de algún empresario lo ha llevado a conservar en sus reclamos publicitarios el sello de calidad después de haber salido del sistema, "una práctica que hemos identificado en ocasiones puntuales en las Islas", ante lo que, según aclara, "únicamente podemos informar a las correspondientes entidades de certificación, que es a quienes compete dicha labor de control".
Preocupación
Respecto a la escasa presencia de entidades turísticas con certificaciones de calidad en Canarias, considera que "es preocupante que un sector clave para nuestra economía como éste no esté apostando decididamente por los sistemas de calidad". Ante este panorama, Robles afirma que comunidades como "Baleares y Canarias han disfrutado de un liderazgo que se explica por la inercia de un sector hasta ahora altamente competitivo pero por criterios exclusivamente de mercado y no de calidad".
Sobre este apartado, matiza que "la calidad no es algo que den las estrellas de un hotel o una serie de equipamientos, sino que debe enfocar a la calidad del servicio que se presta al usuario".
La ACC entiende que, "aunque ya se han dado algunos pasos importantes, las administraciones deben impulsar más políticas para que el tejido empresarial local asuma estos nuevos modelos de gestión". En cuanto a las perspectivas para este año y el próximo, Robles asevera que "son especialmente elevadas, ya que se espera la incorporación a estos sistemas de numerosas entidades", pero alega que "de lo que se trata es que sean sistemas estables y que se consoliden en el tiempo".
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