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MARÍA DEL PINO FUENTES DE ARMAS *

La hermanísima

26/may/08 01:19
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Pretendía la señora Thelma Ortiz, la hermanísima, empapelar a los medios de comunicación, pero ha fracasado en el intento. De poco le ha servido el exigir su derecho a llevar una vida normal, a querer tomarse un café y darle un beso a su novio mientras pasea por la calle; salir al supermercado por cerveza, aprovechar de paso y entrar en el salón de estética a hacerse la cera o mostrar su cuerpo serrano haciendo deporte, sin que la persigan los periodistas del corazón.

No usó la fórmula adecuada. Probablemente mal asesorada se ha metido en las fauces del lobo. No se puede viajar en primera clase por ser hermana de la consorte del Príncipe de Asturias, y recurrir a pedir prestados al diseñador de moda los trajes que luce en los actos y "saraos" con proyección pública. Algún precio hay que pagar por estas puestas en escena y en esta ocasión la factura se llama pérdida de privacidad.

Existe en España -y me imagino que lo sabrá ya que es hija, nieta y hermana de periodistas- el derecho a la información, el cual va indisolublemente unido al derecho constitucional, que contempla el respeto a las personas, al honor, a la intimidad y a la propia imagen. Dicho esto, Thelma y su novio participan de hechos y actos con proyección pública y dejan, por tanto, les guste o no, de ser personas anónimas. El colmo del desatino ha sido, además, el pedir medidas cautelares, pues se pasaron tres pueblos antes de llegar a Asturias. En este momento sí me fotografías y cuentas, pero en éste otro no. Algo así como una vuelta a la censura de tiempos pretéritos, a la existencia de una red de partidarios del régimen que daban sus toques de atención a los directores de periódico para que no se hablara de los amoríos del yernísimo o de las andanzas de las nietísimas. Me ha gustado la sentencia de la jueza de Toledo, la titular del juzgado número tres no se amilanó ante la belleza de Thelma, ante el supuesto peso del apellido Ortiz y su parentela, y denegó por inviabilidad jurídica las medidas cautelares solicitadas. Me gustó el argumento de su señoría, doña María Lourdes Pérez Padilla.

En España señorita Ortiz hay democracia y por fortuna carecemos de la figura palaciega de la corte, Vd. por mucha pamela que se ponga -dicho sea de paso que le sienten de maravilla-, no pertenece siquiera a la Casa Real, no es miembro de la familia del Rey, y su única relevancia social estriba en ser hermana de la mujer que se casó con el heredero de la Corona, en trabajar de cooperante, cobrando por ello, y pasearse vestida de amazona por las calles de Madrid.

Le ha salido el tiro por la culata a la hermanísima, la cual debería aprender de su madre, más sencilla y sonriente, que con un sí o un no salpicado de cien disculpas se ha ganado el respeto de todos los periodistas por su amabilidad y discreción. O de ese abuelo que va a comprar el pan sin perder su porte de hombre bueno y sencillo, de taxista jubilado, de alguien que se mantiene ajeno a dimes y diretes. Thelma es más Ortiz que Rocasolano, sale a su padre, al que de una manera u otra han silenciado para que no haga tonterías, al menos eso se dice en los mentideros asturianos que conocen bien sus andanzas profesionales. Su madre y abuela de las Ortiz Rocasolano, Menchu del Valle, es otra cosa, una voz personal y cálida, próxima.

Creo que a Thelma Ortiz le ha quedado grande emparentar con quien ha emparentado, demostrando poca inteligencia si pensaba que podría acogerse a los beneficios que le ofrece ser hermana de Letizia sin pagar ningún tributo. El saltarse una serie de trámites que para cualquier españolito medio son de obligado cumplimiento, justifica el sufrir ser famosilla por vínculos familiares. Vamos, que el que no quiere polvo que no vaya a la era.

Le quedan dos opciones a Thelma antes que la desoyen en todos los programas del corazón, en la prensa rosa y en los rotativos serios, una el presentar un recurso y ganarlo, y dos: marcharse de cooperante al país de nunca jamás. No siempre los cuentos de princesas tienen un final feliz.

* Titulada superior universitaria en Relaciones Institucionales y Protocolo

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