EL 4 DE ENERO DE ESTE AÑO, Carolina Darias no se concedió a sí misma ni un minuto para responder afirmativamente a una propuesta de Jerónimo Saavedra. El alcalde de Las Palmas quería que asumiera la dirección de Urbanismo de esa ciudad. De esa forma, Darias dejó de ser la portavoz de Sanidad del PSOE en el Parlamento de Canarias. Un cargo que tuvo tiempo de ejercer. Cuatro meses después, de forma un tanto inesperada pero no sorpresiva, doña Carolina abandonó el Ayuntamiento de la ciudad de la perpetua panza de burro para hacerse cargo de la Delegación del Gobierno. Un partido estatal con sede primada en Las Palmas no podía consentir que ese puesto lo siguiese ocupando un tinerfeño. En concreto, Salvador García, que se enteró de su destitución por la llamada de un periodista.
Si no nos fallan las cuentas, Darias ha desempeñado en apenas un año cuatro plazas distintas: subdelegada del Gobierno, portavoz parlamentaria, directora municipal de Urbanismo y, ahora, delegada. O la señora vale mucho, o los socialistas andan escasos de banquillo.
Sin embargo, no es eso lo que nos preocupa. Allá cada cual con el compromiso que adquiere ante sus electores. Lo que nos inquieta es la actitud amenazante de Darias hacia la libertad de expresión de quienes consideramos que la soberanía es un objetivo irrenunciable para Canarias. No siga por ese camino, doña Carolina. No pretenda encarnar la figura de Alonso Fernández de Lugo como nueva adelantada de Castilla. Y si no actúa por cuenta propia, sino porque se lo ordena su jefe, el ínclito López Aguilar, peor aún.
No está sola Carolina Darias en su campaña contra los que reclaman la soberanía para Canarias. Gloria Rivero, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Santa Cruz -aunque también persona de confianza de López Aguilar y, por lo tanto, sometida a la disciplina canariona-, ha dicho que le sorprende la salida independentista de Miguel Zerolo. Cree que es un error. Nos parece bien que no sea tan contundente en sus declaraciones como la delegada del Gobierno, pero ¿por qué es un error el independentismo? Los canarios ya éramos independientes antes de ser sorprendidos y avasallados por los españoles. No es ningún error recuperar lo que nos fue arrebatado. Sí lo es, en cambio, continuar siendo ciudadanos de segunda o tercera categoría.
Estamos, por lo tanto, ante dos mujeres lanzadas a una lucha inútil contra las ansias de soberanía del pueblo canario. Ansias de las que cada vez se habla más, pues no existe el miedo de antaño. De nada sirven, a estas alturas, las amenazas de la delegada del Gobierno. Aunque puede ocurrir que las venganzas caigan sobre nosotros por otros conductos. Quién sabe. ¡Pobres tinerfeños y canarios de las cinco islas, que siguen cediendo incomprensiblemente sus derechos y los de sus hijos y paisanos ante la injusta e increíble ambición de Madrid y de Las Palmas! Metrópoli y virreinato.
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