ES ENCOMIABLE la labor que se realiza en el entorno capitalino e isleño por parte de los técnicos y empleados de los departamentos implicados. Del ayuntamiento y cabildo, en las secciones de Parques y Jardines. ¡Trabajo bien hecho! El gusto por la botánica, añadido al cariño cocinando, aparenta ser excelente en los asalariados y mandos. Los técnicos que tienen esta responsabilidad, apreciándose a simple vista un minucioso remate de rincones y ambientes, con una indiscutible profesionalidad desplegada y la búsqueda evidente de la optimización profunda, de los verdes generosos de la ciudad.
No sé lo que está costando. Si es la media de lo que se gasta en otras ciudades salimos ganando, y al final haré un par de apreciaciones, pero sin dejarme influir únicamente por el magnífico vergel modernista del García Sanabria, que está precioso (buena pasta nos ha costado), ni por la suerte de tener esos increíbles laureles de indias, flamboyanes y "árboles antiguos", que ya de por sí visten al muñeco, ni por las miles de plantitas perecederas (Pascua, mayo...) que se insertan puntualmente para que nos arropen una temporadita. La pincelada de felicitación es muy sincera y me baso en las vueltas y vueltas de un fijón aficionado por calles, avenidas, plazas, centro, barrios... de Tenerife. En general (para colocar adecuadamente las variedades de plantas, arbustos, árboles...) se diseña el verdor de cualquier zona con un elenco amplio de muy diferentes especies. Se hace con bastante selectividad y se ejecuta con rapidez de experto. Se mantienen debidamente sus periodos, regadíos, abonos e insecticidas, quizás con algo de desacierto para la mosca blanca por ejemplo, se poda con corrección... Estupendo. Me deshago en elogios.
Los Campitos y el parque de Las Mesas son un ejemplo. Conste que lo que hablo es únicamente de parques y jardines, de botánica, no de urbanización o conexión, o lo que sea, que eso es otra cosa. Digo que se combinan, en mi humilde criterio, correctamente variedades y coloridos en, como muestra, una ladera de vegetación autóctona de higueras, tabaibas, palmeras, piteras, pinos y pencas, con añadidos de yucas, buganvillas, cactus, sterlitzias... y, sopesando lo que se entierra en cada hueco. Configurando entornos (por supuesto, siempre cuestionables, porque algunos querrán endemismos y otros selvas tropicales), llamativos y acogedores. Es como si usted entra en casa ajena. Le puede gustar más o menos el estilo, pero sabe perfectamente cuándo es agradable, placentera o grata, con elementos bien clavados.
Hay dos plagas malignas para su esfuerzo. Las dos peores son humanas. Una muy dañina son los gamberros, por decir algo, que rompen y rajan antojos y delicias. Con su actitud tan incongruente poco podemos clamar. A ver si abren los ojos o llamen a la policía. Otra plaga igual de letal son los "mamones", que se llevan a su casa, los bulbos, los esquejes y los matos, y si los dejan, los bloques de los escalones y los columpios. Qué manía de que todos tengamos que pagar sus amarguras. Hacen verdaderos desastres con una labor de años.
¡Pobres infelices! Se estampan ante nuestros colosos, constantes y obstinados operarios que reparan y reponen los daños y obcecadamente, mantienen "erre que erre" su "emperijolamiento" con la estética de futuro de las Islas. Aseguro haberlo constatado. ¡Es que se ve! La dedicación. Normalmente, desde que se empieza una labor de este tipo hasta que se consolida, pasan muchos años y ya, como he dicho, el área urbana recoge la siembra de pasadas décadas y creo que nuestros descendientes también la recogerán. Espero que lo valoren. Referente a Las Mesas, hay una valla de hierro rodeando la instalación de las antenas gigantes que se observan desde Santa Cruz y se han caído, están herrumbrientas y son hasta peligrosas, con aquello tan bonito, en un altiplano, como si hubiera caído la bomba atómica. Esa chatarra creo que es de Radiotelevisión Española, pero me da igual, sea de quien sea, que la quiten. Debe exigírsele a los que tienen ese desastre armado que saquen de allí semejante trampa, incluso las propias antenas, que probablemente ya no son válidas para nada y los cuartuchos regados. No se le puede pedir a la gente que respete las cosas cuando las grandes empresas o infraestructuras públicas y privadas no recogen sus cachivaches cuando terminan.
Volviendo a las perlas vegetales vivas, un lamento. Cuando se reurbaniza, o algo que tenía plantas alrededor se reconstruye, o una autopista se amplía, la pala pasa por encima del cachito de vida sin el más mínimo rubor, por muy grandes, salvables y bonitos que sean los ejemplares allí existentes. Se lo cargan de un día para otro. El rodillo. Hay una película que les sonará "Salvar a Willy". Era una orca. Y otra (con la que nos tiene locos) con la musiquita "Salvar a Pancho", el mero de La Estaca (El Hierro). Venga, vamos a salvar también al mundo vegetal, que ya no está en el sitio adecuado en el momento adecuado y lo cogemos y lo plantamos en otro sitio. En algunos casos será descartable, ya lo sé, pero en otros tan sólo hace falta un poquito de sensibilidad y coordinación. Tenemos los medios y a los amantes de Parques y Jardines en plantilla y estoy seguro de que, si vale la pena, estarían encantados de salvar a los frondosos y grandes colosos por las obras amenazados.
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