EL DÍA, S/C de Tenerife
La botadura del emblemático correíllo "La Palma", que sirvió de enlace de comunicaciones entre las Islas durante más de 50 años, está pendiente a que se resuelva el conflicto existente entre la Autoridad Portuaria y la empresa Interburgo, compañía que tiene la concesión del astillero ubicado en el muelle del Dique del Este, en donde se encuentra el buque en espera de volver a la mar después de 20 años en el dique seco.
Este conflicto radica, sobre todo, en el rescate de la concesión que en su momento la Autoridad Portuaria concedió a Interburgo, que era la empresa que explotaba las instalaciones y con la que el Cabildo de Tenerife, el propietario del buque, firmó un contrato de estadía y trabajos de restauración del buque.
En un principio, y según todas las previsiones de la Corporación insular, el correíllo "La Palma" debía ser botado en diciembre de 2007, una vez que la reparación del casco se había completado. Con posterioridad, el interior por completo, una vez que estuviera en el agua, sería rehabilitado y mejorado, tal y como se especificaba en el plan de trabajo.
Las discrepancias existentes entre las partes afecta a la plataforma o montacargas (sincrolift) del astillero que pone al buque sobre el agua dentro del muelle del Dique del Este, donde se encuentra. La maquinaria se encuentra en perfecto estado y sólo la desactivación del conflicto llevaría el casco del buque al mar.
Se da la circunstancia, además, de que en el muelle del Este se están ejecutando las obras de ampliación de todas sus instalaciones y el enquistamiento del asunto "co-rreíllo" está incidiendo en los trabajos que se están ejecutando, aunque los mismos se estén centrando en otras zonas anexas a la plataforma del astillero.
Según aseguró el consejero de Presidencia y Hacienda del Cabildo de Tenerife, Víctor Pérez Borrego, "en ese rescate de la concesión están interviniendo los tribunales de Justicia. En la parte del rescate, la Sala de lo Contencioso, y luego un juzgado de lo Social, las consecuencias de orden laboral relacionadas con la plantilla de Interburgo, que afectan a unos 60 trabajadores. En medio de todo esto, el correillo "La Palma" se ve en esta maraña jurídico-administrativa que estamos tratando de desenredar con el diálogo y la buena fe con el fin de que cuanto antes se bote el barco".
"Esta situación nos obliga a todos, a la propiedad de Interburgo, a la Autoridad Portuaria, a la Fundación Canaria Correíllo La Palma y al Cabildo de Tenerife, a que encontremos una solución lo más rápido posible en unas semanas para poder utilizar el sincrolift y echar el barco al agua. Todo está preparado, pero debemos desenredar toda esta maraña", indicó el consejero y uno de los grandes impulsores de la rehabilitación del emblemático buque.
El correíllo "La Palma" fue adquirido por el Cabildo en 1986 después de comunicar durante más de 50 años las Islas. Gracias a la Corporación insular y a distintos colectivos a favor de la restauración del barco, los trabajos de rehabilitación del casco se han llevado a cabo, faltando en estos momentos las actuaciones que se deben realizar en el interior del buque.
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