Lo decía ayer. Son los órganos que en nuestros entornos de competitividad modernos (el pan de cada día) canalizan la participación empresarial y la hacen funcionar, como vehículo de regulación, control, opinión? de los diferentes gremios y sectores. El canal adecuado de defensa y trascendencia pública. Una dirección única que conviene seguir, por no perder tiempo y aplaudir, porque es lo que hay. En Canarias funcionan muchas, la mayoría razonablemente. Incluso a duras penas.
Para las que son competitivas, diligentes, honradas?: se necesita más participación y compromiso. No puede ser que un equipo directivo animoso esté intentando hacer cosas y se encuentre que en una junta, publicitada suficientemente con anterioridad no asista casi nadie. Es desmoralizador. "Si quieren lapas, mójense el culo" y "pa'recoger hay que plantar", y no puede ser que después exijas "que te saquen las castañas del fuego". Participar.
Para las que no son, y aquí me explayo, competitivas, diligentes, honradas?: existen matices fijadores. Efectivamente, como expreso, son órganos de regulación, control, opinión? pero "del colectivo al que representan" y en las cuestiones que les "afecta y compete", y esto no parecen tenerlo claro algunos señores. Desde hace algún tiempo, se observan acaparamientos de cargos por grupúsculos autocomplacientes y capaces de priorizar, casi siempre, sus propios intereses a los del colectivo que representan. Eso está mal y los asociados deben aclararlo fiscalizando. Es su responsabilidad cuando se atiende una cuota. En algunos casos, estos sólo se representan a sí mismos, ya que o bien el número de empresas asociadas no deja de ser más que los propios miembros de la directiva, o aquellos otros, que efectivamente lideran un grupo amplio de empresarios, pero "sólo a un grupito de ese grupo" que utiliza la asociación como coto particular, ya que la mayoría de los miembros efectivos no encuentran tiempo que dedicar a estas actividades (pequeños y medianos empresarios agobiados, con escasos recursos y mínimo personal, para atragantamientos y estos "menesteres") porque están produciendo. Es su culpa.
La conclusión es la existencia de un mecanismo endogámico (se autoeligen por tiempo indefinido, repartiéndose los cargos entre ellos como si de una "finca" se tratara), que chupa de las subvenciones -y aquí ya aparece lo más surrealista-, resultando que los fondos que debieran ser dedicados a la promoción de esos sectores, realmente se adosan a la "promoción" y sostenimiento de la propia estructura de los mismos, porque son "utilizados" por los directivos y sólo por ellos, para su propio beneficio, inventándose absurdas actividades que no aportan nada al sector.
Aún queda otro detalle. Con estos fondos públicos, unos pocos se dedican a presionar al político de turno, exigiéndole más dádivas y favores, ya que si no los "machacan", como dicen ellos, en los medios, que al fin y al cabo, mientras lo permitamos, es su único y exclusivo poder.
Moralmente es ilícito que se utilice un mecanismo tan importante como el asociacionismo empresarial para regar, sobre todo, los arbolitos particulares. El que quiera influir a título individual, que se constituya en "lobby" y lo indique, pero que lo diga y no se parapete detrás, o mejor delante, de una agrupación. Aquellos otros que quieran "vivir" de las asociaciones, pues que sean profesionales y aporten valor -es posible que a algún aludido le suene a "chino"-. Es lo mismo que "menos samba y más trabajá".
Por tanto, un "SÍ" muy grande al asociacionismo empresarial, es el futuro; y un "No" más grande al mangoneo de unas/os pocas/os. ¿La manera de conseguirlo? Que las organizaciones serias y los políticos honrados exijan a las agrupaciones, asociaciones, federaciones, que obligatoriamente reflejen cómo y cuándo se ha garantizado la adecuada participación en las distintas decisiones directivas (incluida la elección de directiva). También, de camino, que aseguren el control y renovación. Además, que indiquen el número de afiliados y cuántos pagan sus cuotas reglamentarias y establezcan porcentajes de relevancia en el total del gremio. Que se articulen para completar sectores. Por último, que muestren cuánto dinero público han recibido en los últimos años y para qué ha servido. ¡Habría sorpresas!
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