Con el petróleo a 135 dólares el barril y el Euribor por encima del 5%, el Gobierno aún no se atreve a reconocer la aceleración de la crisis económica y, a pesar de que el principal partido de la oposición brilla por su ausencia, mientras se reorganiza, no parece haber encontrado aún el remedio para sacarnos del atolladero. Es más, ZP pretende enmascarar la situación, utilizando sus terminales mediáticas para erosionar al PP, vendiéndonos ahora que es el más firme defensor de la Constitución. Dice una vez más que no a los planes independentistas de Ibarretxe y es capaz, afortunadamente, de forzar la detención de otra de las cúpulas etarras. ¡Al menos han tenido la decencia de reconocer y agradecer la colaboración de las fuerzas de seguridad de nuestros vecinos!
Lo único destacado que ha hecho esta semana el Vicepresidente Económico, Solbes, es meter prisa a las autonomías para fijar un nuevo mecanismo de financiación autonómica que sea más o menos aceptado por todos, urgido por las presiones del gobierno nacionalsocialista de Cataluña por poner en práctica la financiación que le reconocía su remozado y recurrido Estatuto, antes de que se pronuncie el Tribunal Constitucional, con tres magistrados menos de los doce que debían integrarlo, según la Constitución.
* * *
Entre tanto, en Canarias la crisis también se acelera. Hasta Paulino Rivero reconocía a la patronal canaria que los parados pueden ser 200.000 a final de año. Los empresarios piden medidas a Rivero, quien tampoco encuentra la varita mágica para detener la crisis, ni financiación suficiente para impulsar la obra pública, como pretende Zapatero, utilizando el Presupuesto que pagamos todos, para que sigan con sus ganancias las grandes inmobiliarias y los bancos que las controlan.
Podría hacer algo así el Gobierno canario con los fondos de la RIC para la financiación de las obras públicas más necesarias del Archipiélago, o la puesta al día de sectores en crisis como el de la Educación y la Sanidad, que siguen deteriorándose a velocidad de misil, como en casi la mayoría de las autonomías en las que no manda el PSOE, y no es casualidad.
* * *
Si vamos hacia un modelo confederal, o federal asimétrico, o como cuernos quieran llamarlo, los políticos que nos desgobiernan, regiones como Canarias con una " monoindustria" como el turismo, que también acabará siendo afectada por la crisis, debería apostar por la inteligencia, que es con lo que han conseguido sobrevivir países sin recursos naturales propios como Japón o Israel.
Tampoco los empresarios pueden esperar, como le han pedido esta semana al Gobierno canario y al Central que les saquen las castañas del fuego. Cuando han estado acumulando beneficios de escándalo permanecían con la boca callada o se llevaban fuera el capital acumulado. Y ahora, hasta tienen la desfachatez, Pepe Ignacio, de pedir ayuda al Gobierno canario, porque pueden verse afectadas sus inversiones en África. ¡Vivir para ver!
Entre tanto, aumentan los morosos y hacen su agosto las financieras que se dedican a la reunificación de créditos, con tipos de interés que bordean la calificación legal de la usura.
* * *
Y todo esto sucede, Pepe Ignacio, porque en el primer mundo estamos empezando a pagar los resultados del consumismo globalizado y de la comunicación instantánea. ¿O alguien podría creerse que podíamos seguir aumentando el consumo y el crecimiento durante ya casi más de tres lustros, y exhibiéndolo ante la famélica humanidad, sin que no acabara teniendo consecuencias?
La llamada globalización ha generado un "efecto llamada" en los países subdesarrollados con unos medios de comunicación instantáneos divulgando los festines del llamado Occidente. Mientras, tres cuartas partes de la humanidad sigue muriendo de miseria o malviviendo bajo el umbral de la pobreza, y han generado enormes movimientos de emigración, de traspaso de capitales y de materias primas o manufacturadas con mano de obra barata, que ha terminado por afectar a todo el orbe y sus relaciones comerciales y laborales. Es la crisis de la "globalización".
* * *
Ese "efecto espejo" ya no es soportable por los países ricos, que empiezan acertadamente a restringir las oleadas migratorias. Tampoco aguantan la competencia que ellos mismos han contribuido a generar, financiando el crecimiento de los llamados "tigres asiáticos", donde se ha desplazado el capital internacional para beneficiarse de los reducidos costes laborales y las altas tasas de crecimiento, sin analizar mucho el efecto boomerang que podrían ocasionar sobre los propios países ricos de Occidente.
Especialmente, cuando Occidente se ha descuidado en la utilización de las fuentes de energías alternativas renovables y va perdiendo el control del petróleo, a manos de sus legítimos propietarios, dispuestos a defenderlo con uñas y dientes, bien por razones económicas o culturales y religiosas, como es el caso de los países latinoamericanos y árabes.
* * *
Por todo esto, Pepe Ignacio, ni Canarias, ni España, ni ninguno de sus territorios pueden, como ha dicho Paulino Rivero, perder el tiempo sobre discusiones identitarias o nacionalistas, porque lo peor de la crisis no ha llegado aún. Llegará cuando gigantes como China, la primera fábrica del planeta, comience a comprobar que no le llegan los capitales ni los pedidos de los grandes consumidores de Estados Unidos y Europa. En esa situación, la Unión Europea con el alto valor del euro puede ser la más afectada, si nuestras producciones son inasequibles a la exportación a los países que despiertan al consumo.
Fracasadas las revoluciones socialista y comunista que supuestamente iban a asegurar más libertad y mejor distribución de la riqueza, es ahora el liberalismo y la democracia adulterada por los plutócratas de siempre, y los partidos a través de los que gobiernan, los que pueden caer en la bancarrota.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD