COLPISA, Brasilia
"Sudamérica unida tiene capacidad para mover el tablero político de todo el mundo", dijo ayer en Brasilia el presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, al inaugurar la cumbre en la que se firmó el tratado de constitución de la Unasur, la Unión de Naciones Sudamericanas, nuevo foro para tratar temas de defensa, infraestructura y energía en la región que, además, nace abierto a otros países latinoamericanos y del Caribe.
Con la presencia de 11 mandatarios y un vicepresidente, el bloque echó a andar -formado por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela-, no sin algunos primeros tropiezos que, de todos modos, no hicieron mella en el entusiasmo del anfitrión de la cumbre.
Su iniciativa central, de crear ayer un Consejo Sudamericano de Defensa, debería esperar a un próximo encuentro.
"Los progresos en el campo económico y sociopolítico (en Sudamérica) nos dan una creciente proyección en el nuevo mundo multipolar", definió Lula al abrir la reunión. "Cuando la escasez de alimentos amenaza la paz social en varias partes del mundo, en nuestra región muchos vienen a buscar respuestas", advirtió. Unasur representa a más de 380 millones de personas con un producto interno bruto de 1,9 billón de dólares.
El encuentro, realizado en el Centro de Convenciones Ulises Guimaraes de Brasilia, perdió literalmente brillo en dos ocasiones por cortes del suministro de electricidad. "Eso fue cosa de Lugo", bromeó el venezolano Hugo Chávez refiriéndose a su par electo de Paraguay, Fernando Lugo, presente junto al presidente Nicolás Duarte Frutos. Lugo reclama a Brasil un canon mayor por el uso de una represa hidroeléctrica binacional.
Tras la apertura, la presidencia temporaria del bloque pasó de Bolivia a Chile. En su discurso, la mandataria chilena, Michelle Bachelet, celebró la creación como una oportunidad y pidió que la unión sirva también para aumentar el comercio. La chilena declaró también que hacen falta "consensos" más que "imposiciones", aludiendo así a la iniciativa brasileña del consejo para coordinar políticas de defensa entre los países.
La propuesta no tenía apoyo de Colombia, que se disculpó de participar por las amenazas del terrorismo en su país. Pero Bachelet sugirió que tampoco Chile está conforme y propuso seguir el debate.
Un desayuno tempranero entre Lula y sus pares de Bolivia, Ecuador y Venezuela, permitió evitar que las crisis coyunturales empañen la cumbre. Pero la tensión entre esos países frente a la ofensiva terrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sigue.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD