COLPISA, Madrid
Unos trescientos militantes y simpatizantes del PP exigieron a gritos la dimisión de Mariano Rajoy y Alberto Ruiz-Gallardón a las puertas de la sede central del partido. Los manifestantes, convocados por "sms", defendieron los "principios" del partido opositor y expresaron su apoyo a María San Gil.
Había convocadas dos concentraciones, una a favor de la dirigente vasca y contra Mariano Rajoy, y otra para respaldar al presidente del PP. Los primeros ganaron por incomparecencia de los segundos. Ni la lluvia, por momentos torrencial, que bañaba Madrid ni el aparatoso despliegue policial -tocaba a casi un agente por cada manifestante- arredró a los manifestantes.
Se mezcló gente de todo tipo y condición: señoras de cara indumentaria, jóvenes de pelo engominado y sin engominar, jubilados, desocupados y abundantes "frikis". Sepultados bajo un bosque de paraguas se encontraban simpatizantes del PP y del foro de Ermua, con banderas de España, que no pararon de exigir a gritos durante una hora la dimisión de Rajoy y de Alberto Ruiz-Gallardón, peticiones aderezadas con alusiones a su hombría, al tiempo que exaltaban las figuras de San Gil y Ortega Lara y, en menor medida, pero también, de Esperanza Aguirre.
El grito más coreado, "Devuélvenos el voto", se profería con la furia de los desengañados por los "traidores y cobardes" presidente del PP y alcalde de Madrid. Ambos fueron pareja de hecho para las iras de los simpatizantes despechados: "Rajoy y Gallardón, fuera del PP", decía una artesanal pancarta de las muchas que se exhibieron con mensajes parecidos.
La presidenta del PP vasco estuvo presente en forma de fotos que portaban algunos concentrados cual Virgen de Fátima. También exhibían pancartas con leyendas como "María quédate, que se vayan ellos" o "María, estamos contigo". Hubo asimismo cartelería, pero en menor cantidad, para el ex funcionario de prisiones secuestrado por ETA.
"¡Viva España!"
Los gritos de "¡Viva España!", muchísimos, eran interrumpidos en ocasiones por un hombre, que megáfono en ristre, se dedicó a ensalzar sin rubor a la dirigente vasca, "María San Gil, contigo hasta el fin, y si es preciso, morir".
También hubo cánticos, entre ellos el de "Que se vayan, se va- yan, se vayan", ignorantes, con to- da probabilidad, los entusiastas cantantes del origen de la estrofa que se coreaba en las concentraciones de la izquierda abertzale en el País Vasco para pedir la retirada de las fuerzas de seguridad de Euskadi.
Asimismo, se corearon entre los presentes consignas de mayor sesgo ideológico, como "Dónde están, no se ven, los principios del PP" o "Mariano, entérate, democracia en el PP", y pancartas del mismo tenor, "Sólo el voto directo del militante hace legítimo a un presidente".
Uno de los abundantes "frikis" que pulularon por la concentración, ataviado con una importante colección de condecoraciones militares en la pechera, desconcertó al personal cuando entonó con una armónica las notas del himno nacional y, a continuación, tocó "La Internacional", melodía que muchos de los presentes no identificaron.
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