COLPISA, Mónaco
Parece una telenovela sudamericana sin fin. Cada semana, o mejor dicho, casi cada día, nos entregan un nuevo capítulo de una historia que se empieza a hacer pesada y en ocasiones incomprensible. Max Mosley no parece estar dispuesto a tirar la toalla y quiere continuar a toda costa con el cargo que ostenta, el de presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA).
Es un puesto muy apetecible, le reciben con honores casi de jefe de estado al país dónde va. Tiene lugar reservado entre las personas más importantes, y por supuesto, también tiene un sueldo acorde. A Mosley le cuesta decir adiós a tantos privilegios y se aferra al cargo pese a ser descubierto con un grupo de prostitutas en Inglaterra.
Hace tiempo que anunció que estaría presente en el circuito de Mónaco, ya que vive en el Principado. Garantizó su asistencia cuando los medios le acosaron preguntando si pensaba acudir a alguno de los grandes premios de este año, tras el escándalo de las meretrices al estilo nazi que dio la vuelta al mundo.
Las últimas noticias de la historia vuelven a ser sorprendentes, porque Mosley advierte de que si se va, la FIA perderá los derechos sobre la Fórmula Uno.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD